Entradas populares

viernes, 5 de enero de 2018

CONSTITUCIÓN DEL HOMBRE INVISIBLE COMO PERSONALIDAD (V)






EL CUERPO ETÉRICO O VITAL

            Se llama cuerpo vital o etérico a la red de energía vital que alimenta y da vida al cuerpo físico. De naturaleza eléctrica, su red o líneas de fuerza que forman una especie de canales de energías, asiste a todo el sistema nervioso compenetrando, relacionando y manteniendo la forma del cuerpo físico. Esta vitalidad compenetra cada átomo físico y se extiende algún centímetro más como si fuera su aura, por tanto, también el cuerpo físico tiene su aura. También relaciona las partículas de substancia, tanto entre ellas mismas como entre ellas y la vida y conciencia que descienden del Ego. De esta forma crea un cuerpo donde hay intercomunicación, actividad coordinada y una dirección consciente por parte del yo. La actividad y apariencia del cuerpo físico dependen de este vehículo puesto que es la red vital relacionada con el sistema nervioso y con el cerebro la que impulsa a la acción o a la expresión. Es el transmisor de las fuerzas mentales, emocionales y físicas porque gracias a este cuerpo la mente impresiona el cerebro; y gracias al él también llega al cuerpo físico la fuerza necesaria a través del sistema nervioso y las glándulas endocrinas.

Este vehículo o doble etérico del cuerpo físico, está formado por cuatro éteres (invisibles a los sentidos) que se encargan de mantener el cuerpo vivo y en buen estado de salud gracias a que comunican su vibración a los átomos físicos cuando los compenetran. Esto tiene una relación directa con lo que se dice en otras páginas sobre la sangre y el Ego. Pongamos un ejemplo: Si apoyamos el antebrazo sobre el borde de una mesa comprobaremos, no tardando mucho, que el brazo se nos duerme porque hemos cortado la circulación sanguínea, que es como decir que el Ego (como vida y conciencia) no está presente en dicho antebrazo. Cuando ocurre esto, la vibración de los éteres del cuerpo vital no es transmitida a los átomos físicos y, por eso y además de dormirse el antebrazo, la contraparte etérica de éste sale o se descuelga de la parte física. Cuando levantamos el brazo de la mesa para que circule la sangre es cuando el Ego tiene poder sobre la materia y vuelve a transmitir las vibraciones que nosotros percibimos como un cosquilleo. Si esto lo aplicamos al momento de la muerte, hay que interpretarlo como que, cuando se rompe el cordón plateado etérico que une el cuerpo vital con el físico, deja de tener poder el Ego. Esto tiene como efecto que se abandona el cuerpo físico para que se descomponga; algo similar ocurriría si se hiciera un torniquete y se dejara varios días. El cuerpo físico se mantiene vivo porque la vitalidad de este cuerpo circula por el sistema nervioso cerebro-espinal y porque es el encargado de absorber la vitalidad solar para hacerla circular por todo el cuerpo gracias a los centros o chacras que tiene.

            Los medios o éteres que el Ego tiene para actuar sobre este cuerpo y para obtener información del mundo son:

1º.- El Éter Químico, que es el más denso de los cuatro y su función principal está relacionada con la asimilación y excreción de las materias físicas en el cuerpo físico.
2º.- El Éter Vital que, relacionado con la fertilización y la gestación de nuevos seres, mantiene la forma de propagación y la especie.
3º.-El Éter Luminoso, su papel está centrado en mantener el calor de la sangre y en la percepción de los sentidos.
4º.- El Éter Reflector que hace que los pensamientos que crea el Ego impresionen el cerebro y que haya memoria subconsciente.
           
Hay que decir que, después de la muerte y de haber grabado la película de la vida pasada en el éter reflector, los dos éteres inferiores se quedan con el cuerpo físico mientras que los otros se llevan la película al Mundo de Deseos para formar la matriz que tomará la imagen del cuerpo físico fallecido. Esto es así porque en ellos están las fuerzas que formarán el futuro Cuerpo Alma. Y es que, cuando alguien lleva una vida egoísta y de disfrute de los placeres terrenales atrae gran cantidad de éteres químico y vital, lo que no es bueno para el desarrollo espiritual, sin embargo, quien lleva una vida devocional y elevada moral y espiritualmente, atrae éteres superiores para formar ese Cuerpo Alma que nos permitirá ser conscientes en los mundos invisibles. El Cuerpo Alma es la esencia de la conciencia y de la virtud. La virtud es la esencia de todo lo bueno de vidas pasadas y es la que nos impulsa a hacer el bien como sendero de perfección; el sentimiento de la conciencia es el fruto del remordimiento y de los errores de vidas pasadas que intentan evitar que volvamos a caer en ellos. Nuestras virtudes nos acompañan hasta el Mundo del Pensamiento (donde se encuentra el Ego en su Cuerpo Causal) para amalgamarse con la quintaesencia de todas las anteriores vidas; así el Alma crece y la virtud y la conciencia hacen de guía de la personalidad.

Cuando, después de un día duro de trabajo sentimos cansancio es porque la vitalidad de este cuerpo se está agotando y apenas puede recuperarla con la energía vital del Sol. Eso significa que hay que revitalizarle, siendo la mayor prueba de ello el sueño que sentimos. La revitalización de este cuerpo se consigue gracias a que, cuando nos dormimos, dejamos el cuerpo físico y nos vamos al mundo de deseos con el cuerpo de deseos y la mente para “bañarnos” en la energía vital universal que allí hay. Una vez hecho esto es cuando revitalizamos el cuerpo etérico y reconstruimos los daños y el desgaste del cuerpo físico. Si no hay nada que nos quite el sueño, o no nos hemos pasado con algún tipo de intoxicante o vicios, que, por lo general, impiden el sueño profundo, al siguiente día nos despertaremos como nuevos. Este cuerpo siempre está luchando contra la muerte gracias a la vitalidad que absorbe del Sol. Esta energía vital que absorbemos por el bazo etérico está conectado con el chacra del plexo solar, desde donde después circula la energía por el sistema nervioso y por los otros chacras para, por último, salir por los poros de la piel formando un aura. Cuando hay mucha de esta vitalidad, lo sobrante sale por dichos poros arrastrando microorganismos perjudiciales para la salud. Entre otros hechos, este cuerpo se puede ver debilitado por los siguientes motivos:

1º.- Por estar en el agua mucho tiempo, ya que su afinidad con este elemento debilita los éteres inferiores y, por tanto, luego hay que recuperarlo haciendo comidas copiosas.
2º.- Cuando no podemos dormir profundamente, impidiendo la salida del cuerpo para revitalizarle.
3º.- Cuando se abusa de la energía creadora sexual o hay mucho desgaste de vitalidad porque luego tenemos que comer para introducir éteres químico y vital.
4º.- Por el remordimiento y el arrepentimiento constante que también desgasta mucho por medio del cuerpo de deseos.

            Pienso que la mayoría de las personas o lectores habrán tenido alguna vez conocimiento de que una persona haya caído desde mucha altura y se haya “matado” pero que luego volvió a la vida. Lo que ocurre en estos casos es que los éteres de este cuerpo salen del cuerpo físico y esto hace que se pierda la conciencia como en el sueño. Si, una vez en el suelo, el cordón etérico plateado que es parte del corazón, no se ha roto, el cuerpo etérico volverá a entrar en el físico y la persona volverá a ser consciente y sentirá el dolor de las heridas. Pero si el cordón se ha roto, entonces se habrá producido la muerte y el cuerpo físico hará su función post-morten para grabar la película de la vida pasada. Cuando, por ejemplo, una persona se ahoga, ve la película de su vida en un instante porque pierde la consciencia rápidamente, pero si es “resucitada” por el masaje cardiorespiratorio, no en todos los casos se recuerda. Si no consiguen salvarla, se verá obligada, como ya sabemos, a pasar al Purgatorio para rememorar y hacer frente a sus malas actuaciones de la vida recién abandonada. Una vez que se abandona el cuerpo etérico, éste queda flotando sobre el cuerpo físico hasta que se descompongan ambos a la vez.

            La construcción de este cuerpo por parte de los Ángeles del Destino está basada en el karma que traiga de otras vidas y en las líneas generales del destino futuro que han sido elegidas por el Ego antes de comenzar a descender hacia el mundo físico. Es decir, que se tendrá en cuenta si el cuerpo físico debe tener alguna deficiencia física o cualquier otro aspecto a destacar. También suelen tener en cuenta los Ángeles el rayo al que pertenece el átomo, el signo astrológico del Ascendente y el signo solar, porque de acuerdo a todo esto, los Ángeles preparan el momento del nacimiento. Una vez que nace, su vida es una lucha contra los abusos que le debilitan y contra los pocos cuidados que se le pueda dar al cuerpo físico; por ejemplo: Si el corazón etérico no restaurara al físico la vida sería mucho más corta.

Este cuerpo vital es idéntico al físico como imagen, pero es de polaridad contraria, lo que explica algunos aspectos importantes en el sexo femenino. La mujer da salida a sus emociones por medio de la menstruación y de las lágrimas, ya que su cuerpo etérico positivo genera un exceso de sangre que crea una enorme presión en el cuerpo físico; de ahí que la menstruación y las lágrimas actúen como válvulas. Un hombre puede ser igualmente emocional pero no necesita tanto esas válvulas porque su cuerpo etérico es negativo, lo contrario que el físico que es positivo. Pero el cuerpo etérico positivo de la mujer les permite estar más en contacto intuitivo con las vibraciones de los planos superiores, también tienen una imaginación más fértil que los hombres y más elevados ideales. El cuerpo etérico positivo de la mujer las hace más resistentes a la enfermedad y, aunque sufran más que el hombre, lo soportan mejor.

            Por lo general, la humanidad suele estar centrada más que nada en el cuerpo de deseos, digamos que es este vehículo el que controla más en la personalidad porque el hombre se deja dominar mucho por sus deseos, sentimientos y emociones. Pero, tarde o temprano, llega un momento en que sentimos la necesidad de buscar algo más elevado en la vida, algo que nos satisfaga más que todo lo material. Entonces, cuando llega ese momento, es cuando debemos comenzar a centrarnos en la repetición, lo que por cierto crea los hábitos, la repetición es la nota clave del cuerpo etérico; así es que, la repetición de servicios devocionales, oraciones, lecturas espirituales, filosofías, autoayuda, etc. nos llevarán a hacer un cambio substancial en el cuerpo etérico por medio del aumento de los éteres superiores. Los éteres inferiores, mantenedores de la respiración, entre otras cosas, están unidos al cuerpo físico, pero los superiores (luminoso y reflector) que en un futuro formarán el Cuerpo Alma, están unidos al cuerpo de deseos y a la mente; de aquí que sean más influenciables y gobernables por el Ego. Todos nuestros objetivos, tendencias, aspiraciones o deseos de elevación se pueden alcanzar gracias al poder que el Ego tiene sobre estos éteres, por lo que se entiende que, a mayor colaboración voluntaria por parte nuestra, mejores resultados. Esta línea de actuación desarrolla al Ego y da mayor luminosidad y belleza al cuerpo en formación que llamamos Cuerpo Alma. De la misma forma que el cuerpo asimila alimentos para mantenerse y crecer, así mismo el Cuerpo Alma necesita de todo lo mejor que le podamos dar en pensamiento, sentimientos, palabras y obras.

            El vehículo más desarrollado y más organizado que podemos utilizar en la época actual es el cuerpo físico, porque el cuerpo de deseos y la mente no están organizados como para que puedan servirnos como vehículos separados de conciencia. Por otro lado, el cuerpo vital tampoco puede separarse del cuerpo físico porque es parte de él, y si lo hiciera causaría su muerte. Por consiguiente, es evidente que tiene que haber una solución para que, mientras llegamos a ser conscientes en los otros vehículos, podamos utilizar o crear algo de materia fluídica que facilite el desarrollo al Ego. El cuerpo vital sí es un cuerpo organizado, y si pudiéramos separarle del cuerpo físico sin causar su muerte, podríamos ser inmortales y mantener la memoria gracias a su éter reflector. Por eso, en cualquier escuela seria o iniciática que tenga estos conocimientos, aconsejan la práctica y la repetición de toda una serie de ejercicios devocionales y espirituales con la intención de separar a los éteres superiores de los inferiores. Una vez conseguido esto, es decir, una vez creado el Cuerpo Alma o Cristo Interno, estaremos preparados para ser conscientes en el Mundo de Deseos. No olvidemos que en cada vida podemos aumentar o disminuir lo que trajimos de desarrollo de otras vidas. Lo bueno y expresado en los éteres superiores no es fácil de cambiar porque lleva ahí miles de años, pero si traemos un carácter y unos hábitos contrarios al desarrollo espiritual, significa que aún nos queda mucho esfuerzo y sacrificio hasta poder gobernar el cuerpo de deseos y a la mente. El servicio amoroso y desinteresado que hacemos a los demás es uno de los mejores ejercicios que podemos hacer para crear el Cuerpo del Alma.

 Francisco Nieto

sábado, 9 de diciembre de 2017

CONSTITUCIÓN DEL HOMBRE INVISIBLE PARTE IV







Es muy importante que a los niños se les eduque y se les explique el valor de las virtudes porque así las tendrían como base de sus expresiones mentales, sentimentales y físicas. Si no se hiciera esto y los niños se educaran entre el mal sería éste el que actuaría como base y se impondría muchas veces sobre las intenciones del bien. Es necesario elevar la consciencia a niveles espirituales del Mundo del Pensamiento donde el Ego pueda percibirla y así expresarse, esta es la única forma de unión y de hacer que la personalidad sea absorbida y dirigía conscientemente por el Ego. Cuanto más desarrollo espiritual de la personalidad, más fluidez habrá por parte del Ego hacia nosotros, siempre que nosotros estemos preparados para ello. Algunos de los trabajos que podemos hacer para conseguir esa fluidez son:

1º.- La auto-observación de uno mismo para analizar cómo pensamos, sentimos, hablamos y actuamos y así discernir y actuar voluntaria y conscientemente en cada momento.
2º.- Seguir el sendero del corazón o de las emociones superiores que nos lleva a procurar expresar siempre las virtudes o cualidades desarrolladas (amor, cariño simpatía, generosidad, etc.) Este sendero desarrolla el segundo aspecto del Triple Espíritu (de amor) que, a su vez, afectaría al Cuerpo Causal del Ego y de este pasaría al cuerpo de deseos.
3º.- Seguir el sendero de la mente, que es el de los científicos, de los matemáticos y de todo aquel que intente comprender lo abstracto haciendo que la personalidad reciba información del Ego por medio de la intuición y la inspiración.

            El Ego sabe que tarde o temprano tendrá que atender plenamente a la vida física del hombre pero, por lo general y puesto que el reflejo del Ego sobre la personalidad es mínimo, no le presta mucha atención, sobre todo porque esa pequeña parte se distrae en hechos inútiles o se mete en líos que en nada benefician al Ego. Son pocas las veces que el hombre hace algo útil (en sentido de desarrollo) o que le ocurra algo que atraiga la atención del Ego porque necesite de su atención. Es muy posible que el mayor inconveniente en este sentido sea el hecho de que el hombre actúa instintiva, automática e inconscientemente casi las 24 horas del día. Si pusiéramos atención  voluntaria y conscientemente en lo que hacemos y decimos, y nos observáramos para ver qué clase de deseos, emociones, sentimientos y pensamientos tenemos, seguro que haríamos mucho bien y muy poco mal lo que, sin duda, atraería la atención del Ego. Solemos vivir inconscientemente pensando que lo que tenemos y lo que nos rodea es la realidad, y no sabemos que la realidad está en la vida interna y en intentar alcanzar conscientemente los ideales más elevados.

            No podemos exigir la atención o la ayuda del Ego si nosotros no nos preocupamos de hacer todo lo posible para que el canal de comunicación entre el Ego y nosotros se expanda. Si queremos que él nos ayude debemos trabajar para él. Él y nosotros, los ocultistas, sabemos que el acercamiento y la unión de ambos solo se puede producir por medio del mejor y correcto uso que se pueda hacer de los cuerpos que componen la personalidad, y eso solo está en nuestras manos. Esto es más fácil de comprender en los aspirantes espirituales y ocultistas serios pero es totalmente incomprensible (por no decir que les puede parecer absurdo) para los que están dominados por los vicios, por las pasiones y por el materialismo; estas personas suelen encontrarse tan bien con la vida que llevan que ni siquiera ven motivo para intentar esforzarse en cambiar. Por consiguiente, no es de extrañar que el Ego no preste apenas atención a estas personas y les deje que aprendan por medio del karma que están creando. Por supuesto que esto no significa un abandono total en esa vida por parte del Ego, ya que si algo importante atrae su atención, facilitará la ayuda que pueda.

            Los que estudiamos ocultismo, entre otros, sabemos que somos personalidades y que normalmente, actuamos como tal, pero también sabemos que tenemos un Ego en las regiones superiores que es el verdadero hombre que debemos alcanzar; sin embargo, ¿Cuántas veces al día actuamos como si fuéramos el Ego? ¿Cuántas nos esforzamos en hacer algo que atraiga su atención? Cuanto más consigamos convertir en hábito el hecho de sentirnos él, más viviremos en la realidad. Aun en los casos más atrasados en que el Ego no esté muy desarrollado, cualquier colaboración por parte de la personalidad es un adelanto y una manera de acortar renacimientos, por consiguiente, ¿qué no va a hacer el Ego por las personas que se esfuerzan en superarse? Un aspirante espiritual no puede pensar que tiene la ayuda del Ego para alcanzar la iniciación si no se propone seriamente esforzarse y sacrificarse. La iniciación se alcanza solo cuando la personalidad es absorbida por el Ego y se convierten en uno, entonces, cuando nada queda de personalidad es cuando el Ego actúa directamente sobre sus cuerpos. No habrá progreso si no se dan oportunidades para que el Ego nos guíe y aconseje, por tanto, si alguien quiere progresar que comience a expresar lo más positivo del carácter y que continúe observándose (utilizando la mente conscientemente como el yo que es) para evitar hacer y expresar lo que no ayude al desarrollo del Ego.

            En la prehistoria solo expresábamos deseos y emociones inferiores porque la mente estaba comenzando a formarse, hoy, con todo lo que hemos adelantado mental y moralmente, todavía hay personas que adelantan tan poco como entonces porque sólo viven para el disfrute de los placeres o porque están dominados por vicios. Cualquier persona que aspire a cambiar de vida y de hábitos debe comenzar por seleccionar sus deseos y sus emociones para poder controlarlas por medio de la mente. Decir que es aconsejable auto-observarse o prestar atención es como decir que esa práctica nos lleva a ponernos (como fuerza) en el puesto del Ego cuando éste utiliza a la mente. Pensar en algo voluntaria y conscientemente es prestar atención a algo que nos incita a actuar o a expresarnos como Ego, o mejor dicho, es atraer al Ego para que actúe con voluntad sobre la mente. Y exactamente lo mismo podemos hacer respecto a las emociones y demás expresiones personales. El Ego desea tener experiencias de donde pueda extraer algún fruto y si pudiéramos preguntarle que qué espera de nosotros, seguro que no nos exigiría sino que simplemente nos aconsejaría actuar de la mejor manera posible para que ambos podamos progresar sin crearnos karma que nos ate a la rueda de renacimientos.

            Cuando en el estado post-morten salimos del Primer Cielo situado por encima del Purgatorio en los subplanos superiores del Mundo de Deseos, estamos limpios de malos deseos y sentimientos porque los hemos purgado y hemos extraído la quintaesencia de la vida pasada. Podríamos decir que los que quedan por trabajar kármicamente en las siguientes vidas, quedan latentes pero nunca tendrán relación con el Mundo del Pensamiento donde se encuentra el Ego. Solo los pensamientos, deseos y sentimientos buenos le pueden alcanzar y fortalecer en su desarrollo, los inferiores o negativos se quedan en los Átomos Simientes en el mundo al que pertenezcan. El Ego solo pone atención a los pensamientos y sentimientos cuya naturaleza esté de acuerdo con el Espíritu. Nuestra conciencia personal está tan afectada por lo terrenal que no nos damos cuenta de que el Ego está presente siempre en nuestra vida y creemos que solo lo está cuando dedicamos algún tiempo a la oración, a hacer ejercicios de meditación o a cualquier otra actividad que nos eleve hacia los planos espirituales. Puede parecer curioso pero el simple hecho de creer profundamente que el Ego está observándonos constantemente, hace que actuemos de otra forma.

            Suelo aconsejar la auto-observación en mis escritos y insisto que ésta debe hacerse consciente y voluntariamente, esto no es demagogia, es simplemente porque haciendo eso tenemos atada a la mente para evitar su acción ante los deseos, sentimientos y emociones. Si la mente está descontrolada y dejándose dominar por el cuerpo de deseos, no dejaremos esas pausas mentales que, a veces, aprovecha el Ego para inspirarnos o inducirnos. El hecho de renacer no es otra cosa que el descenso de ese hilo de vida y conciencia del Ego hacia los mundos inferiores, es decir, la formación de los cuerpos que llamamos personalidad. En cada renacimiento, se purifican un poco más los diferentes cuerpos y atraemos materia más pura para su construcción, lo que significa que llegará un renacimiento en que la consciencia personal se unifique con la del Ego, y entonces, como una sola conciencia egoica, él sabrá perfectamente lo que ocurre en los mundos donde se expresa.

            Hay un hecho muy importante que es conveniente saber, y es que, cuando una persona consigue unir su consciencia a la del Ego ya no la pierde ni siquiera después de la muerte, o dicho de otro modo, la muerte ya no existe para ella. Lo que para nosotros es una vida para el Ego es un día de actividad, porque el Ego no pierde la conciencia como nosotros después de la muerte del cuerpo físico. De esta forma, el verdadero hombre se va desarrollando gracias a la voluntad, al esfuerzo y a la lucha, haciéndose el autentico señor de sus vehículos. El hombre de cierto desarrollo que llega a tomar conciencia de que él es, en cierto modo, dicho señor, adquiere un poder que no lo tiene el común de la humanidad. Es posible que este Señor se vea obstaculizado por la acción y expresión de los cuerpos que él mismo creó, pero si se identifica plenamente como tal y consigue estar más en contacto con la personalidad, alcanzará mucho antes sus objetivos.

            El contacto más notable que en la etapa actual humana se puede hacer con el Ego es por medio de la intuición, que es la vía de comunicación que utiliza desde las regiones abstractas del Mundo del Pensamiento. Hay veces en que tenemos que decidir o actuar en algún sentido pero con alguna duda y, sin saber porqué o sin haberlo razonado, tenemos la certeza de que la decisión que tomamos en ese momento es la más correcta, esto no es otra cosa que la recepción inconsciente de un consejo del Ego. El Ego sabe más que nosotros en esos casos, pero hay veces que no puede alcanzar el cerebro para imprimir su mensaje, es entonces cuando lo percibimos vía intuición. El hecho de consumir alcohol, tabaco o drogas es un impedimento para que el Ego no pueda impresionar el cerebro como debería. Cuando digo que el Ego “sabe” me estoy refiriendo a que el tercer aspecto del Triple Espíritu, el Espíritu Humano, facilita la inspiración; el Espíritu de Vida o segundo aspecto facilita la intuición respecto al bien y al mal; y el tercer aspecto o Espíritu Divino es el que ordena o impulsa a que el hombre siga haciendo el bien o dando lo mejor de sí mismo. Si lleváramos una vida más relajada y un mayor control de los cuerpos oiríamos más a menudo los consejos y susurros del Ego.

            Cuanto más atrás en la historia con más razón podemos decir que el hombre aprendía  más por las malas (por los efectos de sus causas negativas) y por la experiencia en general, sin embargo, hoy se está adelantando mucho por el correcto y controlado uso de la mente y por la intuición. Los dictados de la conciencia no es otra cosa que la voz del Ego cuando, basándose en su conocimiento, intenta ayudarnos dentro de sus posibilidades. Es cierto que el Ego puede equivocarse si está aún poco desarrollado (por ejemplo dándonos un consejo que no encaja con lo que con toda seguridad sabemos o conocemos) pero es un riesgo que debemos correr. Lo mejor en estos casos es siempre razonar profundamente desde lo interno, desde los planos más elevados que podemos alcanzar para ver si coincide con la intuición.


EL ALMA

            Comúnmente llamamos Alma o Ego al resultado de la acumulación de la quintaesencia de las experiencias que extraemos en cada vida de los cuerpos que utilizamos. Esto es, lo que puede llegar de bueno al Ego durante la misma vida (fruto de buenas obras, ejercicios espirituales y devocionales, etc.) más la quintaesencia que se extrae de dichos vehículos después de la muerte y una vez superado el Purgatorio y el Cielo. Esta quintaesencia también hace de conciencia para el hombre, advirtiéndole para que no haga el mal y amonestándole cuando lo ha hecho. De una forma u otra, el Ego utiliza este fruto de todas las vidas vividas para impulsar al hombre a hacer el bien y a esforzarse por purificar a la personalidad. Aunque normalmente se habla de Alma en singular, lo cierto es que el Alma es triple, como ya se ha dicho, y representa la contraparte del Triple Espíritu. Por consiguiente tenemos las siguientes tres Almas:

1ª.- Alma Consciente: Se desarrolla cuando hay rectitud y buenas intenciones para el mejoramiento, tanto en la acción como en cualquier otra experiencia y circunstancias. Su labor aumenta la conciencia del Espíritu Divino y será absorbida por éste en un futuro aún muy lejano cuando no necesitemos ya renacer en cuerpo físico.
2ª.- Alma Emocional: Esta Alma relacionada con el cuerpo de deseos se desarrolla gracias a los buenos sentimientos, deseos y emociones que el hombre pueda crear en sus acciones, palabras y pensamientos. Los resultados de todo esto mejora las virtudes del Espíritu Humano pero será éste quien la absorba en un futuro aún más lejano que la anterior.
3ª.- Alma Intelectual: Se desarrolla por los trabajos elevados que pueda hacer la mente (pensamientos elevados abstractos o espirituales, oraciones, ejercicios espirituales y devocionales, buenos pensamientos hacia el prójimo, etc.) Su desarrollo aumenta el poder del Espíritu de Vida, el cual la absorberá, también, en un futuro muy lejano.


Francisco Nieto

viernes, 10 de noviembre de 2017

CONSTITUCIÓN DEL HOMBRE INVISIBLE (3ªparte)







EL EGO

            Ya hemos visto en el párrafo anterior cómo el Espíritu es el verdadero y eterno Ser porque lo diferencia Dios Mismo y se queda junto a Él. Esto significa que el Ego o Alma no es eterna porque nace cuando el hombre obtiene la mente y la autoconciencia y se sitúa en las regiones superiores del Mundo del Pensamiento desde donde “renace” en forma de personalidad. El Ego se puede considerar como una especie de expresión del Espíritu y digo esto porque solo hay una pequeña parte del Espíritu expresada. Recordemos que el Espíritu se manifiesta como tres poderes o aspectos en los mundos superiores y que cuanto más desciende más se ve velada su conciencia por las capas de “materia” de esos mundos con que se envuelve. Por ese mismo razonamiento, la personalidad comienza su evolución con un mínimo reflejo del Ego, ya que éste se envuelve en otras cuatro capas de materia o cuerpos todavía más densos. Por tanto, tenemos que la expresión del Espíritu desciende al subplano superior del Mundo del Pensamiento y que el Ego se expresa desde esos mismos subplanos desde donde utiliza como forma el Cuerpo Causal, y desde donde desciende dos mundos más para utilizar como vehículo más denso el cuerpo físico. Por esta razón se considera al Ego como el Alma de los cuerpos inferiores y, análogamente, el Espíritu se puede considerar el Alma del Ego puesto que el Ego recibe los resultados espirituales de sus renacimientos (gracias a los átomos Simientes) como ayuda para su desarrollo y éste mismo se lo pasa al tercer aspecto del Espíritu en forma de quintaesencia espiritual. Estos resultados, a lo largo de millones de años, son los que hacen que dicho tercer aspecto del Espíritu situado en esos subplanos superiores del Mundo del Pensamiento donde decimos que está el Ego, lo utilice para su evolución espiritual libre e independientemente del Cuerpo Causal que, al fin y al cabo, es un cuerpo que limita.      


            Cuando el ser humano comienza a desarrollarse como tal en sus primeros tiempos consideraba al Ego naciente algo así como un dios, y eso mismo es lo que ocurre con el Ego respecto al Espíritu. Por eso, el hombre primitivo cometía errores constantemente mientras que el Ego comete muy pocos gracias a los resultados de sus miles de renacimientos. Sin embargo, el Espíritu no se puede equivocar tan fácilmente porque aunque no tiene el perfecto conocimiento de los mundos inferiores, “su instinto” siempre estará basado en su propia naturaleza. Así es que, nosotros, desde la conciencia de vigilia, los deberíamos considerar nuestros guías en vías de perfección, puesto que ni el Ego ni el Triple Espíritu se han reabsorbido en el Espíritu como si hubieran desarrollado todos sus poderes espirituales latentes. La tríada superior tiene que desarrollarse gracias al cuaternario inferior, por eso mismo el Espíritu Divino no es el Espíritu sino la conciencia que conoce al Espíritu; el Espíritu de Vida es la conciencia que conoce perfectamente el papel de la vida en las formas; y el Espíritu Humano es la conciencia que se desarrolla por medio del conocimiento de lo externo o mundo físico. De los cuatro cuerpos de la personalidad en realidad dos son los motores de nuestro desarrollo, estos son los deseos y la razón, y estos son los que representan a dichos tres aspectos en su inmersión en la materia para que el Ego evolucione.

            El Espíritu tiene poco acceso o contacto con el Ego y mucho menos con la personalidad siendo las dos creaciones suyas, sin embargo, la reunificación de todos los resultados de la obra del Espíritu comienza en la personalidad puesto que es ésta la que se manifiesta para experimentar en el mundo físico. La personalidad intenta expresar y cumplir lo que percibe del Ego (todavía muy poco en la actualidad), y éste intenta hacer lo mismo respecto del Espíritu. Como resultado de todo este proceso, el Ego dominará y utilizará a la personalidad para su propio desarrollo, mientras que, a la vez, el Espíritu aprende a gobernar al Ego. Esta comunicación cada vez más estrecha de la personalidad con el Ego culminará, en su momento, con la absorción de la personalidad por parte del Ego. Por último y en un tiempo aún muy lejano, el Ego será absorbido por el Triple Espíritu consiguiendo así el resultado del Plan de Dios, que no es otro que, un Rayo de Su Vida Una desarrolle los poderes que lleva latentes y se convierta en un Dios.       

            Hemos mencionado en estos últimos párrafos al Cuerpo Causal como vehículo del Ego, el vehículo donde se acumulan todas las esencias de las experiencias obtenidas en los renacimientos; es decir, el medio que utilizará el Ego para contactar con el Espíritu. Este Cuerpo Causal en forma de esfera, aumenta en tamaño, luz y poder con cada renacimiento. En realidad es aquí, en los subplanos del Espíritu de Vida y en este Cuerpo Causal, donde está latente la llamada Conciencia Crística que todos debemos desarrollar en el futuro. Como ya dije, en este cuerpo están los cuatro Átomos Simiente de los cuerpos personales y es gracias al aporte de resultados después de cada vida como se va desarrollando. A la vez, cada uno de los tres Átomos inferiores forman una especie de centro de contacto con los tres estados de conciencia que llamamos Alma Consciente, Alma intelectual y Alma Emocional. Resumiendo lo anterior diré que: Cuando el Ego renace proyecta parte de su conciencia sobre los cuerpos construidos, (vibrando cada uno de acuerdo al desenvolvimiento de su átomo correspondiente) y se fusiona con la forma y su conciencia para limitarse y hacerse parte de ella. Imitando a Cristo que se sacrificó para redimir y salvar a la humanidad, la conciencia del Ego primero, y la del Espíritu después, no se reabsorberán en ellos totalmente hasta que no rediman y salven a la personalidad. Esta será la etapa en que funcionaremos en la conciencia espiritual porque los chacras estarán en equilibrio y positivamente activos, y porque estaremos polarizados en el Cuerpo Causal para utilizar voluntaria y conscientemente los cuerpo inferiores.

            En otros párrafos he hablado, en sentido figurativo, de que el Ego renace en sus vehículos, pero esto merece una más amplia explicación. Si de lo que se trata es de desarrollar las cualidades del Ego, el sistema más idóneo en nuestra época para ello es el de renacer en el mundo físico para obtener experiencias. Y para que estas experiencias e impactos lleguen a la conciencia del Ego, éste debe proyectar una parte de sí mismo hasta llegar al mundo físico para luego retraerse hacia el Cuerpo Causal con los resultados de sus experiencias, o sea, como hace el Espíritu desde su propio mundo respecto al Triple Espíritu.  Cada descenso de esa parte de la conciencia del Ego hacia el mundo físico, cada renacimiento, es una gran limitación, es más, a veces apenas tiene resultados por haberse involucrado y dejado dominar por el egoísmo y los placeres personales y terrenales. Esto es así porque las vibraciones de la materia son tan pesadas y lentas que no se puede expresar tal y como es y, por tanto, a la personalidad no le puede llegar tampoco claro el mensaje del Ego. La grandeza y la nobleza del Ego está muy por encima del progreso que pueda hacer una personalidad pero, además, la conciencia del Ego nos habla también como resultado de todo lo positivo asimilado en todos sus renacimientos. Lo mismo que he dicho que el verdadero y eterno Ser es el Espíritu en su propio mundo, también se puede decir respecto al Ego, porque el hombre real no es ninguno de los cuerpos inferiores sino el Yo en los subplanos superiores del Mundo del Pensamiento. Pero el motivo por el que hace descender parte de su conciencia hasta el mundo físico es porque necesita desarrollarse gracias a las respuestas y vibraciones que le llegan. El Ego no es puro y por eso también debe vivir física y espiritualmente todas las experiencias y sensaciones del mundo; es el actor que en cada vida representa un personaje.

            Si bien el Cuerpo Causal del Ego se compone de la materia de los tres submundos superiores del Mundo del Pensamiento, el Ego solo se puede representar situado en la más elevada de las tres por su poquísima actividad sobre la personalidad. Según se van desarrollando los cuerpos inferiores así le van llegando poderosas vibraciones que hacen que la materia causal se mezcle con ellos y les facilite ciertas sensaciones que le servirán como estímulos para hacer trabajos superiores. Por eso, cada personalidad es diferente en sus renacimientos, aun estando siempre el Ego tras de ellas. Según el comportamiento del hombre respecto a sus deseos, sentimientos, emociones y pensamientos, así se moverá por las regiones superiores o inferiores del Mundo Emocional y Mental. Los malvados, lujuriosos, viciosos, etc., se moverán por los subplanos inferiores del Mundo de Deseos, los egoístas crearán pensamientos con la materia de los inferiores del Mundo del Pensamiento; los que son altruistas y fraternales desarrollarán en su cuerpo la materia de los subplanos superiores del Mundo de Deseos y la del primero de los tres que ocupa el Cuerpo Causal en el Mundo del Pensamiento. Hay casos en que la personalidad se ve tan dominada por la materia y el vicio que ésta se puede ver separada del Ego temporalmente (por falta de conexión) pero, aún así, estas personas tienen la oportunidad de redimirse por medio de un arrepentimiento sincero y una ardiente petición de ayuda al Ego. Es posible que en la mayoría de los humanos el 80 % de sus expresiones sean egoístas, pero el resto es suficiente para que extraiga un beneficio de su vida; es más, aunque un 18 % de ese 20 % sean expresiones neutras (ni buenas ni malas) o indiferentes, si el 2 % son buenas expresiones e intenciones, siempre servirá como base para progresar. De hecho no es fácil que una personalidad sea tan negativa como para que el Ego se pierda porque:

1º.- Dios y Sus Jerarquías siempre están impulsando el proceso evolutivo.
2º.- Después de la muerte hay una purificación y un olvido de la vida pasada.    

            Siempre hay una comunicación entre la tríada superior y la inferior o personalidad, ambas en contacto con el Ego. Pero la conexión más cercana a nosotros que debemos romper es el considerado instrumento o hilo que comunica el Ego con la personalidad. Cuando el aspirante espiritual ha trabajado internamente lo suficiente como para que el Ego pueda trabajar directamente con sus cuerpos inferiores como una sola voluntad impuesta sobre la razón y los deseos, entonces, ese hilo, llamado antakarana, se rompe. Recordemos que en la unión de las dos tríadas también hay una especie de comunicación, así, la mente abstracta se refleja sobre la mente concreta, el segundo aspecto o Espíritu de Vida se refleja sobre el cuerpo de deseos, y el primer aspecto o Espíritu Divino se refleja sobre el cuerpo físico. Está claro que el hombre normal apenas tiene relación con el Ego mientras que, a partir del discipulado, sí se experimenta su influencia en la personalidad. Aunque el Ego sea, en cierto modo, parte del Espíritu, actúa de forma independiente sobre la personalidad siempre que pueda. En el común de la humanidad, el Ego tiene una conciencia vaga en su propio plano, sólo cuando la personalidad se esfuerza por el desarrollo espiritual es cuando se percibe su apoyo. Es obvio que la influencia del Ego sea positiva por tres razones:

1ª.- Porque busca su propia evolución.
2ª.- Porque desea sintonizar los cuerpos inferiores con él.
3ª.- Porque él es la base para que el Triple Espíritu se desarrolle.

            El Ego es algo así como un reflejo de las virtudes espirituales, las cuales se van mostrando en el hombre según éste se desarrolla. En el Ego no cabe, por tanto, ni un solo mal pensamiento puesto que lo único que puede desarrollar son virtudes puras que en la personalidad se identifican como amor, fraternidad, altruismo, etc. Por consiguiente, es muy difícil que el Ego se equivoque, sin embargo, el hilo de vida que conecta al Ego con la personalidad se puede involucrar y hacerse tan consciente en la vida física, que actúe de forma independiente haciendo lo que le venga en gana. Al no tener (la mayoría de las personas) una conciencia clara y al no poder ejercer su poder sobre la vida de la personalidad el Ego sufre las consecuencias y el retraso en su desarrollo, puesto que la personalidad se guía por su razonamiento normalmente muy dominado por el cuerpo emocional. El hombre normal se identifica con el vehículo que esté más activo, o sea, más consciente, de aquí que esto sea un peligro para el Ego y por eso mismo las personas que obtenemos estos conocimientos debemos de esforzarnos por desarrollar su conciencia. Del Ego no puede partir nunca ninguna maldad, siempre es la persona dominada por sus deseos, sentimientos y emociones la que se ve incitada a ello. También la falta de desarrollo mental y de discernimiento tiene mucha relación con el mal, pero si de algo hay que “culpar” al Ego es de no estar lo suficientemente desarrollado como para impedirlo, lo que en realidad es como culparnos a nosotros mismos.

            Este es el enfrentamiento o la lucha entre el bien y el mal en nosotros, el Ego desea lo mejor pero casi no tiene control sobre la personalidad. El hombre tiene sus ideas y conceptos propios y aunque el fruto de la experiencia se la pasa al Ego, este recoge muy poco en relación con la vida que tiene el hombre. Es el hombre quien se limita a sí mismo y quien se crea los prejuicios en general, y esto sólo se irá superando según baya esforzándose y sacrificándose para alcanzar la vida superior; la ventaja para el Ego es que él no se verá limitado mientras tanto. La lucha entre el cuerpo de deseos y la mente y la oposición de ambos hacia el Ego es lo que crea retraso y falta de armonía y equilibrio. Por tanto, si queremos hacer de estos dos cuerpos sus verdaderos servidores, debemos purificar todos los cuerpos para que el hilo de comunicación entre el Ego y el hombre se ensanche y se convierta en canal. Mientras el hombre siga siendo o interpretando lo que le rodea desde su egoísta punto de vista, el Ego no podrá ver las cosas claras ni extraer beneficio alguno mientras estamos aquí, solo cuando hemos superado el Purgatorio y estamos en el Cielo es cuando el Ego asimila los resultados de una forma clara. Esto nos sugiere que deberíamos expresar solo aquello que tenga cabida y validez en el Cielo y que deberíamos rechazar todo deseo relacionado con la egoísta y materialista personalidad.

Francisco Nieto