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sábado, 20 de junio de 2009

EN EL MOMENTO DE LA MUERTE




Es posible que alguien se pregunte que si no recordamos la mayoría de los hechos del pasado ¿Cómo vamos a poder ver hasta los más mínimos detalles de nuestra vida? Es cierto que vamos mirando a todos los sitios durante el día y si tuviéramos que recordar todo exactamente al acostarnos solo recordaríamos algunos detalles pero, si nuestros ojos fueran una cámara fotográfica o de video, entonces podríamos ver todo tal y como lo han visto los ojos aunque nosotros no hayamos prestado atención. ¿Por qué y cómo? Gracias a las vibraciones del éter que exteriorizan todas las cosas y que se quedan imprimidos en la cámara, por tanto, esas mismas vibraciones son las que hacen que se registren las imágenes en la memoria subconsciente.Desde que nacemos y hasta que morimos dando un último suspiro, inspiramos el aire (éteres) donde están las imágenes que nos rodean (éteres que también llegan a la retina) para oxigenar la sangre. Cuando estas imágenes en el aire llegan al ventrículo izquierdo del corazón donde está el átomo-simiente y donde las imágenes se graban hasta en sus más mínimos detalles. Cuando en el momento de la muerte el átomo-simiente sale llevándose el panorama de la vida, el cuarto éter (reflector) relacionado con el subconsciente y el más cercano a la materia de deseos, hace de foco para que las imágenes se impriman sobre el cuerpo deseos que es el cuerpo que utilizamos durante la estancia en el Purgatorio y el Cielo.Hay que decir que las personas que “han vuelto a la vida” después de haberse caído desde una gran altura o de haberse ahogado o asfixiado (sin romperse el cordón plateado) es fácil que cuenten que han visto pasar el panorama de su vida en unos segundos. Esto es debido a que el cuerpo etérico también abandona al cuerpo físico como en la muerte pero sin romperse el cordón. La diferencia es que en estos accidentes la persona está inconsciente y en el momento de la muerte y mientras se ve el panorama se permanece consciente hasta que llega un momento en que el cuerpo vital ya no puede más (como cuando nos vence el sueño) y la persona queda dormida para despertar en el Mundo de deseos: A este hecho de pasar de la inconsciencia a la luz del Mundo de Deseos hay quien le llama “pasar por un túnel al final del cual hay luz”. Cuando algo perturba la paz que necesita el recién muerto para centrar su atención en el panorama y para que la grabación sea perfecta en el cuerpo de deseos, no se cosechan correctamente los frutos de las experiencias de la vida pasada, por tanto no aumentará su “voz de la conciencia” ni el incentivo para hacer el bien en la próxima vida; pero esto, como en toda la ordenación de los mundos y leyes, está previsto y se da una solución.Según se va acercando la hora de la muerte natural, la persona siente como va perdiendo la conciencia del mundo físico, es decir, cómo se van apagando los sentidos, pero en muchos casos y a la vez, que pierde esa conciencia, va adquiriendo una nueva conciencia que le permite ver y oír lo que ocurre más allá del lugar donde se encuentra. Esa clarividencia y clariaudiencia es la que en muchos casos también les permite ver y oír lo que ocurre más allá del lugar donde se encuentra y la, que en muchos casos, también les permite ver y hablar con amigos o familiares fallecidos no hace mucho tiempo. En ese momento sale un destello de luz brillante gris azulada por la cabeza En ese momento y a partir de que el cordón plateado se rompe en el corazón (como se menciona en Eclesiastés 12) se para el corazón y el hombre sale con su cuerpo vital del físico para quedarse encima de éste hasta haber pasado revista a la película de su vida; hecho muy importante porque todo lo que ocurra en los mundos invisibles hasta su nuevo nacimiento, dependerá de ese panorama. Según el predominio de los hechos buenos y malos en el panorama corresponderá determinada región del Mundo de deseos. Cuando el cordón se rompe y el átomo simiente se retira del corazón a través del nervio neumogástrico y de los ventrículos para salir por la sutura parietal y occipital del cráneo, todos los éteres se separan de los átomos físicos por medio de un movimiento en espiral. Al salir del cuerpo el Ego retirando la vida, las células quedan libres e independientes y se dispersan y desintegran.Si bien es cierto que en el momento de la muerte se pierde la conciencia durante el tiempo que dura la revisión del panorama de la vida, en las muertes por accidentes, en guerras o simplemente porque le han interrumpido y no ha podido concentrarse, no se efectúa la grabación en los éteres superiores y por tanto tampoco en el cuerpo de deseos. Por consiguiente, no hay experiencias que llevar al Purgatorio ni al Cielo, así es que no pierde la conciencia pero tampoco recoge el fruto de la vida ni las enseñanzas que debió aprender. Lo que ocurre en estos casos es que hacen que ese Ego renazca de nuevo en pocos años para hacerle morir en la infancia y, como conserva el cuerpo vital, de deseos y mental porque aún no se han formado ni nacido en esa vida, pasa directamente al cielo en, aproximadamente, veinte años donde aprenderá todo lo que perdió en su anterior vida. De esta manera alcanza el nivel que le corresponde en la evolución.En el momento de la muerte, el moribundo va abandonando poco a poco el cuerpo y perdiendo la conciencia hasta entrar en un sueño de forma similar al estado en que se haya el feto en el vientre de la madre. Este momento también es muy importante porque si hay manifestaciones de tristeza o hechos similares, atraerán la atención del fallecido y este intentará manifestarse ante ellos de alguna manera. Según algunos investigadores del proceso de la muerte en algunos enfermos cuya enfermedad les hacía sufrir, cuando abandonan el cuerpo físico muestran un gran alivio y felicidad en su rostro.El tema del renacimiento es cada vez más atractivo para muchas personas y dentro de este tema no cabe duda que lo que más curiosidad despierta es lo que ocurre después de la muerte. Hoy hay cada vez más maestrillos y personas de oriente que nos inundan con versiones; otros muchos españoles leen cuatro libros de autores poco o nada reconocidos en el mundo del ocultismo y montan una escuela donde imparten mil enseñanzas o incluso enseñan a “desarrollar poderes”; y otros más ignorantes aún, van diciendo que son clarividentes, que curan y que tienen experiencias en el mundo astral. Lo cierto es que, creíble y digno de ser leído no hay mucho, pero los que verdaderamente tuvieron esas facultades dejaron una enseñanza muy razonable (dentro de las posibilidades) científica y verdadera como es el caso de Max Heindel de la Fraternidad Rosacruz.La versión más común sobre lo que ocurre después de la muerte, además de los que dicen que no hay nada, es que se va a un mundo bello, misterioso, tranquilo, donde nos encontramos con nuestros seres queridos que se marcharon antes y donde no necesitamos nada. Pero la verdad es que es mucho más complicado que eso y, aunque sí tiene esa parte positiva, también hay que pensar que, si hemos tenido experiencias y han sido buenas o malas, tendrán que servir para algo.En las muertes más comunes como es en la propia casa o en el hospital, la persona siente cómo va perdiendo progresivamente sus sentidos o, como se suele decir, cómo su vida se apaga. Pero lo mismo que el recién nacido va perdiendo su conciencia de los mundos invisibles a partir de que nace y va desarrollando los sentidos físico, así también el moribundo suele despertar la conciencia de esos mundos y puede ver y oír muchas veces lo que sus sentidos físicos no serían capaces de hacer. Por otro lado, hay casos en que el intenso deseo y amor o la fortaleza de voluntad han hecho que esa persona se apareciera justo antes de morir ante alguien muy especial para ella. Hay incluso otros casos en que el moribundo cree ver a su lado a algún ser querido o a alguien conocido, pero esto no siempre es exactamente así. Hay quien opina que en el momento de la muerte normal se cae en una especie de trance o sueño donde se fortalecerá para su nueva etapa o vida, dudo que sea así puesto que se ha liberado de una pesada carga que le ataba al mundo físico. Sin embargo, sí debería de haber una gran tranquilidad y silencio por parte de las personas que rodean al difunto porque en ese momento está haciendo un trabajo en el que necesita paz para concentrarse en él.Aún así el alma de esa persona no siempre es capaz de estar en paz o de concentrarse porque, de forma parecida a lo que a muchas personas les pasa cuando tienen serias preocupaciones o problemas que no le dejan dormir, así mismo una persona que sabe que ha muerto se puede ver inundada por muchas cosas de las que deja y que piensa que sólo ella lo puede solucionar. También, cómo no, le puede perturbar el amor que siente por las personas que deja, o el odio hacia otros, e incluso secretos que nadie sabe y que desearía contarlos. Todo dependerá de lo consciente que sea de que ha muerto o incluso de si alguien está a su lado para decírselo y explicarle que debe relajarse, la ayuda en estos casos y para estas personas es que tarde o temprano le llegará un auxiliar invisible que le explicará lo que ocurre.Alguien pensará que esto no tiene sentido puesto que solo conocemos el mundo físico ¡no es cierto! Cada vez se dan más casos y, por tanto, más motivos para pensar que hay otros mundos o estados de conciencia porque, en realidad, la muerte es la transición de un estado de conciencia a otro como lo es el sueño, el hipnotismo o el sonambulismo. En la medida en que tengamos enfocada la conciencia en el mundo físico así tendremos hecho un concepto sobre la muerte, de ahí que leer este libro con una mente abierta puede cambiar ese concepto y empezar a ver la verdad.Si nosotros no necesitáramos dormir podríamos decir que no existe el sueño, así mismo, si no hubiera un estado de conciencia como el que hay en el mundo astral estaríamos siempre despiertos y con la conciencia en el mundo físico, pero como hay otros estados de conciencia, nuestra naturaleza nos hace ir a ese mundo cada noche para reconstruir el cuerpo físico y para reponer la energía vital que hemos gastado durante el día. ¿O no morimos cada noche en el mundo físico cuando nos dormimos y no tenemos conciencia de este mundo material? ¿O no es una muerte para esa conciencia cuando una persona está en coma durante un tiempo? ¿Sabe alguien dónde se encuentra esa conciencia mientras duerme o está en coma? Puesto que sabemos que existen muchas cosas invisibles y que, por tanto, no son físicas ¿Por qué no pueden estar esas conciencias en ese mundo etérico e invisible a nuestros ojos? La única diferencia es que cuando ocurre la muerte el hilo magnético por donde fluyen fuerzas vitales se rompe y, entonces, la entidad consciente ya no puede volver a entrar en el cuerpo físico. Mas que incredulidad casi podríamos hablar de miedo a la muerte. La incredulidad puede tener mucha fuerza pero es peor el terror a lo desconocido, a la desintegración, al infierno, a no querer abandonar a nuestros seres queridos e incluso al hecho de aferrarnos mucho a la vida y a lo material.Pero en realidad, la muerte no existe, y esta transición puede ser más o menos dolorosa dependiendo del apego a lo dicho anteriormente o, como mucho, en los casos de muerte violenta porque la ignorancia nos hace pensar o ver lo que en realidad no es tal. Para los muy desarrollados la muerte no existe porque son conscientes de este mundo y del de los muertos y para los que, como yo, creemos en la vida después de la muerte, no existe el miedo, sino la tranquilidad de que hay una continuidad después de abandonar el cuerpo físico. Sin embargo, pobres de aquellos egoístas, materialistas, avaros, terroristas, viciosos del sexo, etc. etc. porque esos tendrán que pasarlo mal hasta superar sus defectos y a continuación pasar por las regiones del purgatorio. Hay un caso un poco fuera de lo común respecto al estado de conciencia de cada uno, y es que el materialista incrédulo que no ha hecho mal a nadie no sufrirá en ese aspecto pero se encontrará en un plano donde nada existe porque eso mismo es lo que él ha pensado y de lo que está convencido. En sentido general y para casi todas las personas, después de la muerte siguen siendo conscientes de todo lo que les rodea y siguen reconociendo a las personas que conocían (lo que no ocurre en los poco evolucionados porque caen en una especie de letargo) mientras que el más avanzado sigue haciendo los trabajos espirituales que hacía por las noches cuando tenía cuerpo físico.En el momento en que el Ego se pone en “contacto directo” con la personalidad a modo de atenderla, ésta última comienza a ver el panorama de su vida pasada comprobando así que el tiempo no existe en las regiones superiores. En esta visión y grabación quedan guardadas las experiencias que estaban en el cuerpo físico y que servirán para extraer la quintaesencia de la vida gracias a la estancia en el purgatorio y en el cielo. Pero ese contacto del Alma con la personalidad no es simplemente para llevarse la grabación de la película sino para llevarse el átomo simiente del cuerpo físico, también llamado “libro de Dios” porque en él están todas las vidas físicas vividas en el pasado. Y lo mismo que según se vayan abandonando cuerpos se irá recopilando el átomo simiente de ellos, así ocurre con el físico puesto que, al fin y al cabo, es casi el más importante puesto que las vidas futuras estarán mayormente en él para ver las necesidades de desarrollo y el karma de ese Ego. El átomo simiente del cuerpo vital guarda la estructura vital del cuerpo etérico y la experiencia que servirá como base para el futuro cuerpo etérico, y lo mismo respecto al cuerpo de deseos donde está el desarrollo obtenido respecto a los deseos, sentimientos y emociones, y el átomo simiente mental. De todos ellos se extraerá el beneficio de las experiencias y del proceso purgatorial y celestial para preparar la futura vida llena de nuevas experiencias, posibilidades y medios, pero también con sus tentaciones, pruebas y sufrimientos como karma (deudas) maduro.En el momento de la muerte, la vida o hilo dependiente del Yo superior que se convierte en personalidad, junto al cuerpo vital, se retiran pasando por el corazón para llevarse el átomo simiente para futuros cuerpos, desde ahí pasan al cerebro para, por último salir por el punto de empalme de las suturas parietal y occipital; esa vida individual y el átomo simiente permanecerán junto al Yo superior hasta una nueva reencarnación. Una vez que el Ego y la vida abandonan el cuerpo físico ya no queda nada de ese ser en el cuerpo físico, solo las células que quedan libres y comienzan a dispersarse y desorganizarse porque ya no hay control por parte del Ego sobre ellas, como consecuencia se desintegra. Ese cuerpo está muerto como organismo pero más vivo que nunca por la acción de los millones de vidas individuales y diminutas que hay en él.El cuerpo etérico o vital, que es el que anima o vitaliza el físico, cuando se separa de ése a la hora de la muerte puede ser visto por los clarividentes como una forma de color violeta claro por encima del cuerpo físico y unido a él por un hilo a cordón delgado de materia etérica; cuando este hilo se rompe es cuando se produce la verdadera muerte. Este cuerpo se va desintegrando a la par que el cuerpo físico y permanece cerca de él atraído por el espíritu de la tierra; de ahí que el espectáculo de un cementerio sea poco atractivo. Sin embargo, cuando se practica la cremación los éteres de ese cuerpo, así como los átomos del cuerpo físico, quedan libres y vuelven a ser parte de su mundo al cual incorporan su experiencia, lo que aumentará el desarrollo de la materia de ese mundo y más aún a los cuerpos que en un futuro la utilicen.Pero claro, en el momento de la salida del cuerpo, irremediablemente deben producirse algunos sucesos que afecten a la circulación sanguínea, al sistema nervioso y al endocrino. Así es que se sabe que los impulsos procedentes del Alma y que comunican el cerebro etérico con el sistema nervioso etérico cesan para preparar la salida del cuerpo. En segundo lugar parece ser que como reacción a esta llamada de la muerte, el sistema glandular afecta al corazón lo que, su vez, se refleja en el cerebro. Esto es, al fin y al cabo, el inicio del aflojamiento o separación del sistema nervioso y las extremidades hacia el lugar donde se realizará la salida. Sin embargo, lo mismo que decimos que una persona apegada a los placeres de la tierra se siente atraída por ella, también en el momento de la separación el espíritu de la tierra, la vida de la sustancia atómica, contrarresta el tirón que ejerce el Alma para separarse del cuerpo físico. Es entonces cuando el apego o no a lo físico juega un papel importante. Así es que los que son conscientes de este proceso, los que mueren por vejez y los que están tranquilos ante la muerte suelen despegarse y salir fácilmente, pero los jóvenes apegados, algunos enfermos y otros hechos similares, se apegan consciente y voluntariamente a la vida y tardan más en dejar el cuerpo. Solo cuando la muerte es inevitable es cuando suele durar muy poco la salida.Si no se molesta al recién fallecido, su cuerpo etérico tendrá una imagen como de estar dormido pero en realidad no es así porque, desde la última pulsación de su corazón hasta que la última vitalidad y calor no abandonan el cuerpo, ese Ego está visualizando su vida y aún está conectado el hilo de vida de la conciencia. La vida pasará en sentido contrario al vivido pero en esa grabación no se escapa nada, los cuadros y los sucesos pasan aunque parezcan olvidados y todo con el fin de que el Ego vea primero los efectos y luego las causas de las cosas que hizo. Esta película es muy importante porque servirá de base para extraer el beneficio de la vida, y cuando más se perjudique al Ego, menos se concentrará y menos, por tanto, experiencias positivas podrá sacar de ellas, lo que disminuirá los beneficios de la próxima vida.Cuando el Ego sale con el cuerpo etérico, aparentemente no tiene forma definida y es más bien como una especie de humo o vapor brillante, pero luego toma la forma de la persona. Su color violeta o azul claro destaca junto a la cara de tranquilidad que tiene la persona aunque poco antes tuviera una enfermedad dolorosa. A veces estando gravemente enfermos o incluso en estado de coma, estas personas pueden abrir los ojos o dirigirse a alguien con tranquilidad y felicidad, y es que, hay casos en que ven o se comunican con algunos seres queridos. No solo familiares y amigos íntimos que hayan muerto pocos años antes pueden estar junto a un moribundo enfermo que va a morir, sino que también a veces hay personas viven aún en un cuerpo físico y que se dedican a eso. Hay personas que han desarrollado la clarividencia y la virtud de salir del cuerpo de deseos después de vidas de servicio amoroso y desinteresado a los demás, algunas de ellas e incluso y sin haber contactado aún con un Maestro, pueden hacerse auxiliares invisibles porque su naturaleza y carácter va en esa línea y porque han creado un cuerpo alma.Cuando se ha visualizado el panorama de la vida pasada es cuando el hombre cae en esa especie de sueño profundo que algunos han interpretado como un túnel oscuro, cuando en realidad es la transición del mundo físico al de deseos donde todo es luz y color. Desde ese momento el cuerpo etérico es un cadáver o cascarón, pero a diferencia del cuerpo físico, éste puede ser utilizado por un médium y manifestarse tal y como era y aunque esto solo se puede hacer por un corto espacio de tiempo no deja de ser magia negra. Cuando se ha abandonado el cuerpo etérico, el Ego, con su cuerpo de deseos y su mente pasará al mundo de deseos donde, lo que era su cuerpo de deseos de forma ovoide, toma la forma de lo que era el cuerpo físico. Aquí estará durante un tiempo y continuará haciendo las mismas cosas que en la tierra sin saber que es innecesario porque, como se puede ver en la película “Más allá de los sueños”, la materia se maneja a voluntad y podemos ir a donde queramos por el simple hecho de pensarlo.Hay casos en que una persona a punto de morir ha podido ver su vida como es el caso de personas que caen desde mucha altura o los que están a punto de morir ahogados. La película está en un átomo situado en el ventrículo izquierdo del corazón y ahí se ha estado grabando la vida desde la primera inspiración del nacimiento. Esta película se graba en ese átomo (como se han grabado todas las anteriores vidas) por medio de los éteres que introducimos con el aire y que terminan mezclándose con la sangre, es decir, como ocurre con la imagen que una cámara graba en el celuloide; el fin de la película es cuando se hace el último aliento.Una vez grabada la película de la vida en los vehículos superiores se rompe el cordón etérico que une los cuerpos invisibles con el físico para que éste se desintegre y vuelva a su origen atómico. El mismo “deseo” de nuevas experiencias que despierta de su sueño al Ego para que renazca es el mismo que ha puesto fin a la vida que había sido programada hasta, más o menos ese tiempo. El hombre ya no tiene cuerpo físico, quizás haya acortado su vida como ocurre por lo general, o quizás la haya prolongado si ha llevado una vida pura y de servicio u oración. Pero ahora se siente más libre, sigue sintiendo y teniendo emociones porque está centrando en su cuerpo de deseos, también sigue pensando como antes porque sigue teniendo su cuerpo mental y, por último, sigue bajo la influencia de su Yo superior actuando sobre diferentes chacras según sea el desarrollo del individuo. Pero no olvidemos que la muerte no se produce por casualidad, es un acto del Yo superior, del verdadero hombre cuya voluntad espiritual así lo hizo antes de descender la nueva personalidad al mundo físico.Según algunos ocultistas, una vez roto el cordón etérico, el hombre puede salir del cuerpo físico por una de las tres siguientes salidas: Las personas poco evolucionadas y muy centradas aún en el cuerpo de deseos suelen salir por el plexo solar (en occidente son las menos); las personas que consciente o inconscientemente viven la vida espiritual, los hombres altruistas y de buena voluntad y los que comienzan en el sendero de aceleración del desarrollo interno, salen por el corazón; y las personas de tipo mental y los discípulos e iniciados en los conocimientos ocultos y espirituales salen por la cabeza.Una vez fuera del cuerpo físico, el cuerpo etérico, que es idéntico al físico, está compenetrado por el de deseos y el mental destacando en su interior o en el centro de ellos una especie de luz como presencia del Alma. Entonces el hombre puede estar hasta varios días en esa situación y, por tanto, puede ser visible para los clarividentes e incluso para los que tienen cierta sensibilidad visual. De hecho, hay quien ha visto al Alma del fallecido en sus cuerpos invisibles encima mismo del cuerpo físico o del ataúd en una especie de sueño que no es otra cosa que el momento de la recopilación de la película de su vida. Una vez se ha hecho la grabación de la vida es aconsejable practicar la cremación por varias razones, primera por la higiene misma y segunda porque si el Alma no es muy desarrollada se sentirá atraída por el espíritu de la tierra y tardará más tiempo en desintegrarse lo que, queramos o no, es un lazo de unión con el hombre que se encuentra ya en el mundo de deseos. Cuando se quema el cuerpo o el Alma es muy adelantada, es el desapego mismo el que hace que el cuerpo etérico se desintegre y es entonces cuando el hombre queda libre unido a su cuerpo de deseos, a su mente y a su Yo superior.El cuerpo de deseos es el gran tentador y cuanto más atrás en el tiempo más nos ha hecho caer en el aspecto animal y en las peores pasiones y deseos terrenales. Por tal motivo existe el purgatorio que es el encargado (aunque al fin y al cabo ilusorio) de hacer que el hombre extraiga un beneficio de los males que cometió en su vida. El hombre debe conquistar la tierra y he ahí el motivo de que nos facilitaran un cuerpo de deseos donde también se originan los sentimientos y las emociones. Pero como en un pasado muy lejano, llamado época Lemúrica, nos dejamos dominar por él y despertamos las más bajos pasiones, fue necesario que nos facilitaran el germen de la mente para que, a través de la razón, venzamos el aspecto más bajo o animal del cuerpo de deseos. Por eso, el hombre, después de la muerte está centrado conscientemente y durante mucho tiempo en las regiones inferiores del mundo de deseos que es donde está el purgatorio y en las superiores que es el cielo. Desde la época Atlante hasta nuestros días hemos desarrollado la mente hasta un grado que no es suficiente para lo que debe ser su poder en un futuro. Mejor dicho, no hemos aprendido a utilizar la mente nada más que un poco y seguimos prefiriendo aún (la mayoría de la humanidad) dejarse llevar por el cuerpo de deseos, causa de odio, rencor, venganza, lujuria, envidias, etc. Por eso, nuestra actividad en el plano mental después de la muerte es mínima para, al final, quedar en una especie de sueño hasta un nuevo renacimiento. Por estos motivos, el átomo simiente más activo es el físico y el que menos el del cuerpo mental; por eso somos más activos y más conscientes en el mundo físico y no en el mental pero, algún día, cuando no expresemos esos deseos y sentimientos bajos del cuerpo de deseos y expresemos los de amor, bondad, altruismo, fraternidad, etc. el purgatorio no existirá para nosotros y, como los niños, iremos directamente al cielo. Debemos ser conscientes de que, a mayor desarrollo espiritual menos tiempo y menos dolor en el purgatorio. Los que solo viven para disfrutar de los placeres y de lo material, los egoístas que se aprovechan y perjudican a otros, los que disfrutan con el sexo, el alcohol y el tabaco, etc. que no les quepa la menor duda de que, además de que no les servirá para nada positivo, tendrán que dar cuenta de todo lo que han hecho y sufrir todo el dolor que han causado.En realidad, el proceso de morir se produce en los tres mundos en que el Alma humana está evolucionando. En el mundo físico y más común para nosotros porque es el que conocemos y del que somos conscientes dejamos el cuerpo físico; el abandono del cuerpo etérico que es el que ha facilitado la vida al cuerpo físico; el abandono del cuerpo de deseos después del purgatorio y el cielo; y, por último, el abandono del cuerpo mental para integrarnos, como siempre después de cada vida, con el Yo superior. Es esas regiones superiores del mundo del pensamiento donde ya se elimina la personalidad quedando solamente los átomos simiente de los cuerpos, la quintaesencia se une a todo el pasado de esa Alma en sus muchas y muy variadas vidas. Así es que los cuerpos se disuelven en el mundo de materia a la que cada uno de ellos pertenece y el hombre se disuelve en su propio Yo superior. Pero, téngase presente que cuanto más poder y uso de la mente se haga para imponerla y dominar el cuerpo de deseos, más conscientes podemos ser en el mundo del pensamiento, mientras que el que se ve dominado por el cuerpo de deseos, será todo lo contrario y, por tanto, se irá retrasando cada vez más.Las personas que viven la vida espiritual y saben utilizar la razón y el discernimiento no tardan en ser cada vez más conscientes en el mundo del pensamiento y de sentirse libre y contactar con los planos superiores del mundo de deseos. Hay que tener presente que el simple hecho de vivir cada día desarrollando la mente abstracta, trabajando por los ideales elevados, llevando una vida de oraciones y el hecho de desear llevar una vida mental y no pasional, hace que después de la muerte y ya en el mundo de deseos, nos desprendamos antes del cuerpo de deseos y seamos conscientes de ello. Esto facilita la unión y el trabajo del Yo superior. No es necesario decir que las personas muy evolucionadas no se enfrentan a la muerte ni les afecta como al común de la humanidad. Esto es algo así como si alguien fuera capaz de vivir sin necesidad de dormir, entonces diríamos que esa persona ha superado al sueño. Cuando una persona lleva varias vidas viviendo una vida espiritual (de servicio y amor al prójimo) llega un momento en que es contactado por un ser superior que ya no necesita renacer y que normalmente se le llama Maestro o Hermano Mayor. Entonces este maestro le explica que su dedicación y desarrollo espiritual ha despertado un poder interno que le capacita para ser clarividente y para ser consciente en los mundos invisibles y que él, a través de la iniciación, le ayudará hacer que ese poder pase de ser latente a dinámico. Desde ese momento, esta persona tiene una continuidad de conciencia que hará que no necesite dormir para pasar a esos mundos y que, en el momento de la muerte, también sea consciente del abandono del cuerpo al que no volverá a entrar más.Los que tienen varias iniciaciones pueden incluso intuir el día de la muerte y continuar su trabajo en el mundo de deseos. Son conscientes en sus cuerpos y pueden comunicarse a través del cuerpo de deseos y mental con sus seres queridos, aunque no exactamente como antes con los sentidos físicos. Pero para la mayoría de la humanidad, es necesario que comiencen por perder el miedo a la muerte y no monten escenas de histerismos pues, la muerte es, al fin y al cabo, el medio por el cual el Alma se retira del cuerpo físico porque ha llegado el momento propicio y esto, queramos o no, es progreso y desarrollo. Lo mismo que no podemos considerar destrucción o muerte de un aula el hecho de que un alumno pase a otra aula superior, así tampoco es muerte el que la vida (el individuo) abandone su cuerpo para irse a otro de diferente y de más sutil materia.
Francisco Nieto

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