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miércoles, 10 de junio de 2009

INTRODUCCIÓN A LA SABIDURÍA HERMÉTICA





Tarde o temprano la humanidad se pregunta que de dónde venimos, a dónde vamos, porque estamos aquí o quienes somos. La respuesta a esas preguntas es parte de la Verdad o sabiduría hermética, aunque podríamos afirmar que el origen es Ese gran ser que normalmente llamamos Dios; todos nosotros como hijos de Dios somos parte de esa Gran verdad y la estamos desarrollando para exteriorizarla según evolucionamos
La sabiduría hermética ha existido siempre como existen las matemáticas para un niño de tres años pero el ser humano la va recibiendo o aprendiendo según va experimentando aquí en el mundo físico.
Hubo un principio en la creación mucho antes de que el hombre fuera hombre y ese principio o manifestación de Ese Gran Ser que llamamos Dios, fue una diferenciación. Nosotros somos un espíritu y somos parte de Él y partimos de Su Propio mundo donde no existe la materia. Nosotros no teníamos conciencia de la existencia ni de que éramos parte de Dios y por eso hicimos un descenso a través de los mundos con la intención de: 1º. Hacernos con vehículos para poder experimentar en los mundos; 2º. Obtener la individualidad o conciencia separada de la de los demás, y 3º. Desarrollar las cualidades latentes en poderes dinámicos.
Así y con la ayuda de otras jerarquías que también están evolucionando en los otros mundos conseguimos tener cuatro cuerpos en los cuales estamos evolucionando actualmente, estos son: Físico: compuesto de materia física, es el 1º que conseguimos y por lo tanto el más perfecto (sentidos, cerebro, laringe, manos, etc.). el 2º. Es el etérico, este es el molde del físico y le mantiene vivo; también es el cuerpo de los hábitos, es igual que el físico pero etérico. Luego tenemos el cuerpo astral o de deseos y sentimientos y le necesitamos como incentivo para la acción. Por último tenemos el cuerpo mental, este es el último y nos sirve para discernir y razonar.
Antes de darnos la mente hubo un proceso preparatorio muy importante que nos llevó a la adquisición de la conciencia individual. Cuando partimos del mundo espiritual teníamos conciencia profunda como la del mineral, cuando descendimos otro mundo obtuvimos la conciencia de sueños sin ensueños, como nuestras plantas, después adquirimos la conciencia de sueño con ensueños que es la del animal y por último ya tenemos la conciencia de vigilia.
Desde la adquisición de la mente o individualidad estamos haciendo un recorrido ascendente llamado evolución. Este recorrido nos lleva desde el hombre primitivo de instinto animal hasta el hombre racional actual, pero esto es sólo el comienzo puesto que tenemos que llegar a la perfección.
La humanidad ha pasado de pensar que todo procede de la nada a pensar que venimos de un ser que llamamos Dios, actualmente la Verdad se manifiesta con una explicación más lógica y razonable: estamos evolucionando y existimos antes de esta vida y después de ella. La sabiduría Hermética enseña que no existe un Dios malo, antojadizo que castiga a los malos y premia a los buenos por ser buenos, enseña que todos estamos evolucionando y que todos somos hijos de un mismo Dios, por lo tanto, todos nos salvaremos y llegaremos a la perfección.
La evolución la hacemos gracias a dos leyes principales: la Ley de Renacimiento y la Ley de Consecuencia o de causa y efecto. La de Renacimiento hace que el hombre renazca en cada vida con unos cuerpos diferentes y más elevados en vibración y espiritualidad. Nosotros mismos construimos esos cuerpos como lo hace el caracol, experimentamos aquí con ellos y luego, después de la muerte extraemos la quintaesencia de la vida pasada para asimilarla y volver con una mayor sabiduría que llamamos conciencia. Esos cuerpos se desarrollan desde un estado salvaje, pasando por el estado actual hasta llegar a la perfección o purificación de los mismos. Esto es, al fin y al cabo el resultado de ir a la escuela.
La ley de consecuencia es la que nos enseña a ser mejores y a elevar nuestra conciencia gracias a darnos lo que merecemos, tanto en bien como en mal. Esta ley hace que recibamos lo que sembramos, lo mismo que nosotros enseñamos a los niños lo mejor que podemos dentro de nuestra ignorancia, la ley de consecuencia –sabia y justa- hace que nos regeneremos por las buenas –dándonos oportunidades para el desarrollo- o por las malas -haciendo que recibamos el mal que hemos hecho a otros- así conocemos el resultado de practicar el mal y nos proponemos no volver a caer en él.
En cada vida espiritualizamos la materia de nuestros cuerpos gracias al purgatorio donde recibimos el mal que hemos hecho a otros y gracias a la futura vida donde debemos recibir una serie de lecciones que nos elevarán la conciencia, además está la epigénesis que nos permite poner algo original en cada vida para poder ser libres.
Esto sería el proceso hasta nuestros días pero, ¿De dónde procede todo esto? ¡Como es arriba es abajo! La perfección que hay en nuestro cuerpo también la hay en el Universo. El movimiento de los astros demuestra que quien lo mantiene vivo, -en movimiento perfecto- es inteligente, porque de la nada o de donde ha salido toda la manifestación debe ser inteligente en un grado infinito.
Este Gran ser diferencia dentro de Sí mismo (en Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser) dos cosas, el espíritu y la materia, estas dos fuerzas se manifiestan de la siguiente manera: la materia o polo negativo es el más sutil de la materia en el mundo de Dios que va descendiendo o tomando densidad hasta llegar a formar los planetas. El espíritu o polo positivo, se va envolviendo en la materia para obtener cuerpos de diferentes grados de densidad y así obtener conciencia de los diferentes mundos que forma la materia.
Todo está planeado desde antes de la creación como el inventor planea como va a hacer su invento antes de crearlo materialmente, hay una presión que lleva a evolucionar todo lo que existe y esa presión es la que nos hace investigar, procrear, inventar, etc.
Todo el pasado bueno o malo nos ha sido útil para llegar donde estamos, las religiones, las guerras, las escuelas, todo es útil y por su medio aprendemos como un niño aprende por lo bueno que se le enseña y por las cosas en las que cae y experimenta para tomar conciencia de ello –la estufa-
Todos estamos en la Verdad y todos tenemos parte de la verdad en nosotros mismos como resultado de lo que hemos recorrido hasta ahora, según evolucionamos y según tomemos conciencia de estos conocimientos, más cerca de la verdad estamos como el estudiante lo estará del título de su carrera.
Siempre hemos tenido enviados o avatares en la tierra para darnos esta verdad o sabiduría Hermética -como cada año cambian los niños de profesor- el último fue Cristo y esa es la última enseñanza que necesitamos y que debemos poner en practica para acelerar muestro propio desarrollo interno o espiritual.
Para que el hombre evolucione debe pasar del egoísmo al altruismo, del odio al amor, de dejarse llevar por las pasiones a ser dueño de sí mismo y controlar sus vehículos para sacar mayor experiencia positiva de ellos.
Lo mismo que ahora nos damos cuenta de lo infantiles o ignorantes que éramos de niños pero sabemos que la experiencia nos enseñará cada vez más hasta que seamos viejos, así cuanto más atrás, más “malos” o ignorantes hemos sido pero ahora estamos empezando a darnos cuenta y, por lo tanto, debemos empezar a dirigir nuestro destino consciente y voluntariamente.
Las Jerarquías creadoras que están por encima de nosotros nos han estado guiando por el mejor camino, ahora tenemos conciencia propia y podemos elegir el bien o el mal pero ellos aún siguen en los mundos invisibles dándonos lo mejor de ellos mismos para acelerar nuestro desarrollo y hacer nacer en nosotros el Amor que es la base de este universo y el Rayo de nuestro Creador.




Francisco Nieto

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