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jueves, 11 de junio de 2009

LOS MUNDOS DONDE EVOLUCIONAMOS


Un ciego no ve la luz ni el color pero eso no significa que no existan, así mismo, nosotros no vemos el aire ni lo que captan las antenas de radio y televisión, sin embargo están en la atmósfera. Si hace cierta cantidad de años los mismos científicos decían que más allá del átomos ya no había nada más, hoy, sin embargo, ya han ido más allá y, por supuesto, que continuarán hasta comprobar que la materia es en realidad energía. Según la Filosofía Oculta hay siete mundos, los cuales están compenetrados como ocurre con un bloque de hielo (sólido, líquido, gaseoso, elementos químicos, electrones, protones, etc.) Su materia es de diferentes grados de densidad y sin embargo todos esos grados pueden estar en un mismo espacio. Desde el primer mundo (que es el de Dios Mismo) hasta el físico todos son necesarios para que el mundo material exista como tal, y lo mismo ocurre respecto a nuestros cuerpos para que podamos sacar provecho de esos mundos por medio de la experiencia de cada vida. Por tanto, el mundo físico es la manifestación del trabajo que se realiza en los mundos invisibles como el cuerpo físico es lo que se ve manifestado siendo el verdadero hombre invisible a nuestra visión y conciencia.
No vemos los mundos invisibles porque los sentidos para ello están dormidos aún pero en un futuro y gracias al desarrollo espiritual, los despertaremos porque necesitaremos experimentar en ellos con cada uno de nuestros cuerpos compuestos de materia correspondiente a esos mundos; entonces los veremos tal como vemos hoy el físico. Los mundos superiores son los mundos de las causas lo mismo que el pensamiento es la causa de todo lo que hacemos aquí en este mundo.
Estos mundos son diferentes unos de otros y tienen sus propias leyes como aquí tenemos la de la gravedad, contracción, dilatación, etc.; por ejemplo, en el mundo de deseos no existe el frío, el calor, ni el tiempo y los cuerpos se mueven con mucha facilidad porque no hay gravedad y se viaja con el pensamiento. Cada mundo se divide en siete regiones de diferente grado de densidad y desarrollo de su materia; en cada una de ella existen diferentes Jerarquías, algunas de las cuales están por encima del hombre y otras por debajo, pero todas ellas sirven para que se cumpla el destino del esquema evolutivo que ha creado Dios en su manifestación.
EL MUNDO FÍSICO está compuesto de siete regiones. Las tres primeras son: sólido, líquido y gaseoso y las tres conforman la región química, esta es la base de todas las formas materiales. Las otras cuatro regiones formadas por cuatro éteres, forman la región etérica del mundo físico y constituyen el medio para que el Espíritu introduzca la vida en los cuerpos o formas.
De esta materia química se han formado todos los cuerpos y formas que vemos, desde un hueso hasta la tela de araña, por lo tanto, los cuatro reinos son la expresión física del Espíritu Universal que moldea la materia según la necesidad de cada reino. Cuando el Espíritu deja la forma porque ha llegado al límite de su expresión, la abandona para que se desintegre y después forme parte de otros cuerpos.
Región etérica del mundo físico. El hombre no ve muchas cosas y sin embargo sabe que hay fuerzas como la electricidad, los huracanes, el magnetismo y otros hechos similares que están más allá de los detectores y que normalmente llamamos fuerzas etéricas. El clarividente puede ver esta materia etérica como ve la física y, por consiguiente, ve como estas fuerzas dan vida a las formas físicas. El cuerpo etérico que compenetra el físico y que, por tanto le da vida, esta compuesto de los siguientes cuatro éteres:
Éter Químico: Con este éter trabajan las fuerzas (seres y vidas) de la asimilación y excreción y así realizan el propósito del crecimiento y mantenimiento del cuerpo físico.

Éter de Vida: Es el medio de operación de las fuerzas que tienen por objeto el mantenimiento de la especie y la propagación. Con uno de los polos trabaja la hembra en el período de gestación y el otro polo capacita al macho para producir el semen.
Éter Luminoso: El polo positivo de este éter hace que los animales superiores y el hombre sean fuentes individuales de calor, y el polo negativo es el medio de las fuerzas que operan sobre los sentidos. También operan con la circulación sanguínea, órganos de sensación, la circulación de la savia y los colores de las formas de los diferentes reinos.
Éter Reflector: En este éter dejan una grabación todos los acontecimientos y pensamientos de la vida, se llama así porque lo que hay en él es un reflejo de la memoria de la naturaleza. Este éter es el medio por el cual el pensamiento impresiona el cerebro y está relacionado con la cuarta región del Mundo del Pensamiento, patria de la mente humana.
La región etérea es más grande que el planeta físico como el cuerpo etérico también lo es del cuerpo físico. En este mundo y con esta materia se han especializado en trabajar los Angeles y bajo su dirección hay infinidad de seres que cumplen su misión respecto a los cuatro reinos de la naturaleza de nuestra tierra.
MUNDO DEL DESEO: Es el mundo de los deseos, sentimientos y emociones y gracias a sus fuerzas o seres que trabajan en él el hombre es capaz de tener el incentivo necesario para ir de un sitio a otro; este incentivo para la acción es imprescindible para nosotros puesto que gracias a la experiencia es como podemos evolucionar.
Si en el mundo físico se necesita cierta fuerza o energía para vencer la tendencia a la inercia o statu quo, en el de deseos la materia es casi viviente y tiene un movimiento incesante fluídico que crea mil formas y colores. Las Jerarquías que hay en él (Arcángeles) son los encargados de modelar la materia cambiante.
El Mundo del Deseo tiene siete regiones: Las tres superiores (de sentimientos más elevados) con su fuerza de atracción que también está presente un poco en las inferiores; la cuarta o intermediaria que es la del sentimiento y percepción y es donde el sentimiento de interés o indiferencia hace que nos inclinemos por alguna de las fuerzas principales; y las tres inferiores de Repulsión es la región más densa y se encarga de destruir aunque la de Atracción la equilibra.
La tendencia general de este mundo es la de atraer pero para que este mundo no sea una anarquía, la fuerza de Repulsión hace que dos maldades que se atraen pero que no tienen la misma vibración se desintegren para mantener el equilibrio. De aquí la necesidad de decir la verdad y de buscar lo bueno en todo lo que llamamos malo.
Cuanto más baja es la región, peores deseos y sentimientos hay en ella y, de forma similar, nuestros peores sentimientos, deseos y pasiones están en lo más exterior de nuestro cuerpo de deseos. De hecho, en la primera región podríamos poner el infierno de la iglesia católica y en las dos siguientes el Purgatorio. La tercera región es la de los deseos en sentido egoísta; en la cuarta está el sentimiento que produce interés o indiferencia. El interés produce crecimiento y la indiferencia marchita, el interés pone en marcha la atracción o la repulsión; así es como nosotros funcionamos entre el interés, la repulsión y la indiferencia. Estas regiones que están presentes en nuestro cuerpo de deseos son las que nos impulsan a actuar en alguna dirección aunque no siempre es la correcta por no saber utilizar la mente ni la voluntad.
Cuando el interés despierta la fuerza de atracción por una cosa baja, nuestros deseos o sentimientos son bajos y, por lo tanto, entra en juego la fuerza de repulsión y por eso surgen los incidentes, el dolor y el sufrimiento por obrar mal. Por esto es conveniente tener buenos sentimientos, si no lo hacemos vamos sembrando el mal y lo llevaremos en nuestra aura influenciando a los demás y atrayendo sentimientos y emociones similares.

En las regiones superiores están el arte, el altruismo, la filantropía y todo lo bueno del Alma. En este mundo están especializados con su materia los Arcángeles que también tienen infinidad de seres que les ayudan a llevar a cabo su misión. De aquí la obligación de trabajar con los sentimientos y deseos pertenecientes a las regiones superiores.
MUNDO DEL PENSAMIENTO: También se divide en siete subdivisiones que a su vez se dividen en dos grandes regiones principales, región concreta (con cuatro subdivisiones) y región abstracta (con tres subdivisiones) Este mundo es el mundo central de los cinco donde obtenemos los cuerpos de diferente vibración y materia, en él se unen el Espíritu y el hombre terrenal. También es el más elevado de donde evolucionamos puesto que los otros dos superiores son como un sueño para nosotros y solo los alcanzaremos a partir de lo que llamamos perfección en nuestra presente etapa.
La región abstracta es donde se generan las ideas originales y la concreta es donde esa idea se rodea de materia mental para crear un pensamiento-forma o imagen mental para que actúe como reguladora de los impulsos del cuerpo de deseos o para crear algo físicamente.
En la primera región (continental) nos encontramos con los arquetipos o modelos de materia mental de la forma física en general (continentes, islas, etc.) Mientras no haya arquetipos las “Leyes de la Naturaleza” (Seres inteligentes) no pueden producir las condiciones que alteren la forma de la tierra; estos planean los cambios como el arquitecto respecto al edificio. Así mismo actúan sobre la flora y la fauna. Estos arquetipos no son modelos sino “Arquetipos Creadores” que modelan las formas a su imagen dando cada uno parte de sí mismo.
La segunda o región (Oceánica) es una “Vitalidad Fluyente y vibrante” estos se relacionan con las formas de la región etérico-física y es una corriente de vida que fluye vibrando en todas las formas como la sangre circula en el cuerpo (aquí toda la vida es una)
La tercera o región (Aérea) contiene los arquetipos de los deseos, emociones y sentimientos del Mundo del Deseo; la actividad de está región actúa como una brisa.
La cuarta región de las Fuerzas Arquetípicas, es la central entre los reinos espirituales y los materiales. Esta región es desde donde dirigen la actividad de los arquetipos de las regiones inferiores, desde aquí el Espíritu trabaja sobre la materia.
La quinta contiene la idea germinal del deseo y emoción y es la cuna del tercer aspecto del Espíritu Humano. Se refleja en la tercera región.
La sexta contiene la idea germinal de la vida y se refleja en la segunda.
La séptima contiene la idea germinal de la forma de los cuatro reinos y se refleja en la primera.
El pensamiento abstracto se refleja en el Mundo del Deseo, el Espíritu de Vida en la región etérica, y el Espíritu Divino en la región física.
Por encima de esos mundos están:
El del Espíritu de Vida donde se asienta el Segundo Aspecto del Triple Espíritu.
El mundo del Espíritu Divino donde se asienta el Primer Aspecto del Triple Espíritu.
El mundo de los Espíritus Virginales donde nos diferencia Dios de Él Mismo y de donde partimos hacia nuestra peregrinación hacia la materia.
El Mundo de Dios que es Él Mismo como fuente de todo lo demás y de donde proceden todos los Espíritus en evolución del esquema e incluso de otras Jerarquías Creadoras.
Actualmente estamos evolucionando en el mundo físico con una conciencia de vigilia después de haber descendido inconscientemente por todos los mundos para familiarizarnos con los diferentes grados de materia y para experimentar en forma de respuesta a los estímulos de las Jerarquías Superiores de forma similar a como hacemos hoy nosotros respecto al mineral.
En un futuro continuaremos la evolución en la región etérica del mundo físico donde nos especializaremos en el manejo de esa materia etérica. Nuestro lenguaje será por medio del pensamiento y ayudaremos a crear moldes etéricos y a trabajar con la vida de otros seres evolucionantes que nos siguen como los Ángeles lo hacen hoy con nosotros.
En estos mundos están las personas que llamamos “muertos” haciendo lo que les corresponde en cada una de esas regiones para extraer el beneficio de su vida anterior. También están los cascarones de nuestros cuerpos que hemos abandonado y todas las formas relacionadas con los sentimientos y pensamientos inhumanos, pasionales y animales (larvas, incubos, súcubos, etc.)
Las fuerzas que trabajan en el cuerpo etérico y físico son elementales que aun les queda mucho para llegar a la individualidad pensante humana y trabajan con la parte etérica-vital que se manifiesta como actuaciones y formas físicas.
Todos los mundos son importantes y cumplen su función pero para nosotros y nuestros vehículos son muy importantes el de deseos y el mental ya, que es de ahí de donde tomamos la materia para formar nuestros cuerpos según vamos evolucionando en esta misma vida.
Según evolucionamos vamos elevando la vibración de nuestros cuerpos y esto hace que nos elevemos a otra región superior o, dicho de otra forma, que tomemos materia más pura y de otra región más elevada.
Lo ideal es que fuéramos conscientes de todo lo que pensamos, deseamos y sentimos en cada momento; deberíamos pensar y sentir de una forma voluntaria y positiva para elevar nuestra vibración; deberíamos ser conscientes de que somos un espíritu que por medio de sus vehículos está evolucionando en estos mundos y, por lo tanto, tener muy claro que, para llegar a la meta debemos actuar siempre de una forma desinteresada y amorosa.


Francisco Nieto

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