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martes, 2 de junio de 2009

LOS PRIMEROS PASOS EN EL SENDERO DE INICIACIÓN



Cristo habló de lo “estrecho que es el Sendero” y de “ser perfectos como lo es Dios”, estas podrían ser dos de las cosas que deberíamos tener siempre presentes. Si Cristo dijo que Él era el camino, la Verdad y la Vida, podemos entender que no tenemos que buscar más en otros sitios, sino que debemos analizar su enseñanza para adquirir el conocimiento preciso y comenzar seriamente a recorrer el Sendero hacia la iniciación.
Es cierto que cada uno de nosotros tiene la conciencia en el mundo material porque también debemos cumplir con nuestros deberes materiales, pero debemos tener claro que, como algún místico dijo, “Dios también está entre los pucheros”. Existimos y somos lo que somos gracias a las Leyes Divinas, pero nuestro deber es ser conscientes de todas nuestras actividades y actitudes en pensamiento, palabra y obra para que poder sacar provecho de todo ellas.
Pero ¿Qué es ser conscientes? Yo diría que es “Hacer todo con la única intención de hacer algo constructivo”, el hombre puede escribir con Amor, saludar a sus amigos con amor, y puede ir por cualquier sitio dando Amor hacia las personas que le rodean. Está escrito que: “El Amor es inagotable” entonces, ¿Por qué no intentar hacer todo con Amor? Si hacemos todo con Amor, es como hacer todo en beneficio de los que nos rodean. Quizás sea este el paso más importante.
¿Qué posee el ser humano para trabajar en el Sendero del desarrollo espiritual? Un cuerpo físico, la vida, sus sentimientos y deseos, y la mente, pero ¿Cómo y para qué utilizamos nuestro cuerpo físico? ¿Somos conscientes de que nuestro cuerpo es el Templo del Espíritu? ¿Le alimentamos bien y tenemos cuidado de no comer nada que le perjudique?
¿Cómo utilizamos la energía vital? ¿La utilizamos para uso constructivo de nuestras actividades físicas, emocionales y mentales, o nos dejamos llevar por cualquier cosa y estamos desequilibrados y creando desarmonía en nosotros mismos y en los demás? ¿Qué sentimientos y deseos llevamos en nuestra vida? Si sabemos que los verdaderos tesoros son los del cielo, lo lógico es que nuestros deseos estén dirigidos siempre hacia cómo elevar a la humanidad, cómo servir, cómo dar Amor, y cómo ser un ejemplo de desarrollo espiritual. ¿Nos ponemos en el puesto de los demás para comprender su situación?
¿Cómo utilizamos la mente y qué pensamos? Lo primero que debemos formar de una manera clara son los ideales que mejor nos sirvan para el desarrollo y evolución del espíritu, y a continuación debemos estar poseídos por esos ideales. La repetición en pensamiento, palabra y obra de nuestros ideales elevados formarán nuestros hábitos. Por consiguiente, estudiemos desde el punto de vista del propio Espíritu nuestra actitud en la vida y preguntémonos: ¿Estoy actuando, sintiendo y pensando como lo haría el propio Espíritu en nuestra vida cotidiana? Si esto fuera así, seríamos conscientes constantemente de todo lo que pensamos, decimos y hacemos, pero eso no es así, por tanto, éste sería otro paso importante para trabajar en el Sendero de la perfección.
La personalidad se debe unir perfectamente con el Espíritu, lo inferior debe ser absorbido por lo superior. Analizando esto, debemos tener siempre presente que para comenzar a andar seriamente el sendero de santidad, debemos:

1º.- Trabajar en beneficio de la humanidad siempre que podamos

2º.- Consagrarnos a algún ideal espiritual para seguirlo en momentos de tentaciones y pruebas 3º.- Persistir tanto en momentos de tranquilidad como en momentos de inestabilidad

4º.- Servir a los demás sin reservas, donde sea y por encima de todo, porque está escrito:

Tanto como hicieres a mis hermanos pequeños lo habréis hecho conmigo”

Francisco Nieto

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