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domingo, 15 de diciembre de 2013

POR QUÉ MUEREN LOS NIÑOS AL POCO TIEMPO DE NACER (y II)






En estos casos la persona vuelven a renacer entre los que le lloraron y lamentaron su pérdida para morir poco después y pasar al Primer Cielo. Una vez en el Cielo aprenderá las lecciones que perdió y que necesitará para la vida respecto a lo emocional y sentimental del Mundo de Deseos. Allí permanecerá, generalmente, hasta no más de 20 años para así renacer como cualquier otra Alma, pero nacerá con esas lecciones impresas en su cuerpo de deseos para que sus ideales e inclinaciones sean más nobles. Por otro lado, hay que decir que esta ayuda le sirve para afrontar la vida por muy dura que sea. Hay casos en que son las mismas personas que entorpecieron al Alma los que le cuidan y enseñan en el Cielo, pero los padres tendrán un papel muy importante mientras el niño viva.

Según hemos dicho, se entiende que cuando un niño muere no ha alcanzado aún la edad suficiente como para haber desarrollado el cuerpo de deseos ni el mental, (14 y 21 años aproximadamente) por consiguiente, esa Alma solo tiene activos los cuerpos físico y etérico. Siendo esto así se deduce que el niño no es responsable de sus actos ante la ley kármica de consecuencia, ya que son esos cuerpos los que le hacen “adulto” por medio de sus expresiones y de sus actos de acuerdo a la naturaleza de sus deseos, emociones y pensamientos. Como los cuerpos que no han nacido (de deseos y mental) no pueden morir, y en este caso tampoco se ha podido grabar en el cuerpo de deseos las experiencias de la vida, el alma de un niño no pasa por el Purgatorio sino que va directamente al Cielo. En esos casos y como es lógico, nada entorpece a esa Alma puesto que nada tiene que grabar, lo que significa que tampoco hay motivos para lamentar su pérdida (aunque se entiende que en el presente estado evolutivo de la humanidad sea así) puesto que van a un lugar donde seguirán siendo niños durante unos años pero aprenderán las lecciones necesarias para  que no pierdan su grado evolutivo.

Según investigaciones de personas iniciadas que han analizado esos hechos en el Mundo de Deseos estando fuera de su cuerpo físico, parece ser que esas Almas no suelen estar más de 20 años aproximadamente y suelen renacer en la misma familia que tanto lamento su pérdida. Por otro lado, hay que decir que si coincidiera que en el Cielo esté algún familiar de ese niño, suele ocurrir que sea él quien se haga cargo del niño mientras aprende el efecto de las diferentes emociones buenas y malas. De esta forma el niño recupera con creces lo que perdió y estará listo para preparar un nuevo destino como cualquier otra Alma de manera que pueda continuar su evolución aquí en el mundo físico.

El Cielo del hombre común (primer cielo en la filosofía rosacruz o devachan en la hindú) es un lugar, o mejor dicho, un estado de conciencia donde solo hay felicidad y donde no cabe nada del sufrimiento o de la amargura que se dejó  atrás en el Purgatorio. Y esto es así porque el Ego que se encuentra allí está muy lejos ya de recordar su vida anterior y porque ya pasó por el Purgatorio para eliminar de sí mismo hasta la más mínima muestra de mal. En el Cielo se revive y se asimila el bien y se alcanzan las aspiraciones que el hombre tuvo aquí en la Tierra. Podríamos calificarlo como un lugar de reposo donde el Alma disfruta de lo más elevado (moral y espiritualmente hablando) que ha imaginado y deseado en la Tierra, pero eso no significa que sea un lugar de inactividad. Por tanto, los niños también “van a clase" con sus familiares o, si no los hay, con otros Egos que en su anterior vida fueron verdaderos amantes de los niños.

Quien haya visto la película “Más allá de los sueños” de Robin Willian recordará que la “materia” de ese otro mundo donde están los muertos es de tal plasticidad y tan maleable que se puede hacer con ella los más maravillosos paisajes, cuadros, etc. Esto quiere decir que tanto los que cuidan a los niños como los propios niños pueden construir los más hermosos y vivientes juguetes de tal manera que su estancia en ese Cielo es un juego. Como este Mundo de Deseos es también emocional, es muy fácil grabar en la materia de deseos que formara el futuro cuerpo de deseos de esa Alma, todas las enseñanzas concernientes al bien y al mal o a la felicidad y a la desdicha para que renazcan con esa preparación para afrontar su futuro destino. Es más, yo diría que hay Almas que renacen con una nobleza y unas cualidades por encima de lo que les correspondería si su muerte y renacimiento hubieran sido como cualquiera. De hecho, los Ángeles hacen morir a niños algunas veces porque comprenden que su débil carácter y lo que están aprendiendo no  les va a permitir hacer frente a su destino, entonces, reciben el fortalecimiento adecuado en el Cielo a la vez que les libran de sufrimiento en la Tierra.

En los tiempos presentes ya no mueren tantos niños, principalmente porque no hay guerras y porque ya no se llora ante los muertos ni se les molesta tanto como antiguamente. Esas dos causas, entre otras, fueron las que más muertes de niños causaron en el pasado en accidentes, pero hoy el terrorismo todavía tiene sus malos efectos sobre los muertos. Aunque hemos inventado el tanatorio, no hemos adelantado gran cosa puesto que el Ego esta flotando sobre su cuerpo y se entera de todo lo que ocurre a su alrededor. También es cierto que cuando alguien muere siempre hay alguien que está a su lado y le aconseja pero si el difunto está pendiente de las lamentaciones de sus allegados perderá la concentración sobre la película de su vida y tendrá que renacer para volver a morir como niño. Y es que nos queda mucho aún para comprender que la vida, la verdadera vida, está más allá del mundo físico y que, lo mismo que preparamos todo para la venida de  un nuevo ser deberíamos de preparar un ambiente de paz y de felicidad interna cuando un familiar o amigo se va.

Hay países y casos en que pueden mantener el cuerpo del fallecido hasta esos tres días aproximadamente que tarda en recopilar la película de su vida pero, por lo general y más concretamente en España, la ley no permite mantener el cuerpo en frio esos días para después incinerarle. Por este motivo, es importante que la sociedad tome conciencia de que a un recién fallecido no se le debería tocar para nada durante ese tiempo, así como luchar para que se cambien las leyes para que se respete nuestra última voluntad al respecto. Si de verdad queremos ayudar a nuestros seres queridos cuando fallezcan, dejémoslos en paz, en silencio y en la soledad mientras les enviamos toda clase de pensamientos, sentimientos y deseos benefactores, o simplemente oremos a Dios por su Alma. Todo lo que les enviemos en forma de pensamientos y sentimientos les llegará y les ayudará a pasar ese trance de separarse de nosotros.

Cuando el Ego que acaba de abandonar para siempre un cuerpo físico de un niño pequeñito queda libre no nota mucha diferencia entre ese cuerpo físico y el mundo de deseos porque no le ha dado tiempo a acostumbrarse a él y su conciencia está más enfocada aún en los mundos superiores que en el físico. Sin embargo, cuando el niño tiene unos años hasta un máximo de 12 o 14  el Ego si nota algo más el hecho de estar libre del cuerpo físico aunque no tanto el ambiente. Y digo que no hay mucha diferencia entre el ambiente físico y astral para un niño de pocos años porque allí va a tener una vida infantil como aquí, donde podrá gozar plenamente de sus placeres, juegos, etc. Allí no cabe la posibilidad de que su aburran, de que el tiempo se haga pesado o de que haya prohibiciones o regañinas como aquí, y más aún porque se ven cuidados por seres bondadosos y amantes de los niños que  se encuentran allí o incluso por sus padres y familiares. Los niños  allí se convierten en los héroes que aquí en la  Tierra se imaginaban ser, construyen los juguetes que quieren y obtienen las respuestas que buscan automáticamente sin necesidad de preguntar como lo hacían aquí.

Algún día llegará en que cada vez haya más personas capacitadas para ver el Mundo de Deseos y entonces comprendan que lo que llamamos muerte no existe. Cuando un niño muere, en su conciencia no ha perdido a los padres porque los sigue viendo tanto de día como de noche. Un niño puede ver el cuerpo emocional de sus padres durante el día mientras hacen sus cosas cotidianas, pero si es por la noche, esos padres van (como hacen todos los humanos) al Mundo de Deseos donde se verán atraídos hacia su hijo por el lazo que aún les une, es decir, por el amor, los recuerdos, el pensamiento, etc. Los padres que han perdido un hijo pequeño no son conscientes de que él puede verlos en un estado similar al que tenían aquí en la Tierra. Y como en ese mundo emocional o de deseos no hay noches ni días, para el niño es un estado de felicidad donde está entre personas que lo aman, le entretienen y le enseñan, estén en cuerpo físico o no y sean humanos o de otras jerarquías.

Los niños que mueren para recuperar las enseñanzas que perdieron en su última vida pueden estar en el Cielo aproximadamente unos 20 años y no suelen cambiar de imagen ni tampoco hacerse mayores. Pero, como hemos dicho, la materia emocional es muy, maleable e influenciable por la voluntad y el pensamiento. Y quizás por eso se dan casos en que un niño que haya muerto con más de 6 o 8 años se le pueda ver con más edad y con otras ropas e indumentaria ya que, por su edad, cabe que él mismo quiera revestirse así para aparentar ser mayor o de otra forma. Pero debe quedar claro que esos hechos son pocos y suelen durar poco tiempo porque se mantienen gracias a la fuerza de voluntad. Su imagen normal es la que tenía cuando dejó el cuerpo físico que es la materialización del cuerpo etérico. Es hasta tal punto manejable la materia emocional que cualquier Ego podría tomar la imagen de un niño o de cualquier persona para presentarse ante sus familiares gracias a un médium; es más, a veces utilizan los cuerpos emocionales abandonados para ello. Se entiende perfectamente que los padres de un niño sufran por su pérdida, pero sabiendo que la muerte se produce para el propio bien de esa Alma y para que tenga un futuro mejor gracias a lo que aprenden mientras son felices en el Cielo ¿No deberíamos ser algo menos egoístas?

                                Francisco Nieto

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