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jueves, 25 de mayo de 2017

CONSTITUCIÓN DEL HOMBRE INVISIBLE COMO PERSONALIDAD II






A lo largo de su evolución, el ser humano ha pasado por unas fases similares de conciencia a la de los reinos actuales mientras descendíamos por los mundos para adquirir los gérmenes de los que hoy ya consideramos cuerpos del Espíritu. Por consiguiente, hubo un tiempo en que no éramos conscientes del mundo externo y nuestra conciencia tuvo que ser despertada progresivamente por medio de los impactos externos y del trabajo que otros seres superiores hicieron sobre nosotros. Para comprender un poco mejor esto tenemos el ejemplo de la formación de un nuevo ser en el vientre de la madre, el cuerpo se forma en el vientre pero es gracias a  la vida del Espíritu y al trabajo que también otros seres hacen y al nuestro mismo más tarde.

            La vida procede de los mundos superiores y se encierra, como conciencia, en el vientre de su futura madre primero, y en su propio cuerpo después para estar formándolos inconscientemente de sí mismo e igualmente respecto al mundo externo durante nueve meses. Aun después de nacer como individuo, tarda un tiempo en hacerse consciente del mundo donde se encuentra y de sí mismo. Pues bien, eso es lo que le ocurre al Espíritu, o sea, desciende hacia la materia, atrae los materiales que le harán falta para formar sus futuros cuerpos, aprende a formarlos y a utilizarlos siendo aún inconsciente del mundo externo, (como ocurre con los animales actuales) al cabo de un tiempo adquiere la autoconciencia y así  se reconoce como un individuo separado de los demás. Por último, comienza a razonar y a evolucionar como tal gracias a las dos principales leyes de Renacimiento y Consecuencia. Gracias a los diferentes cuerpos obtenidos actualmente somos: Un cuerpo físico que vive gracias al cuerpo vital, que tiene deseos y emociones gracias al cuerpo de deseos, y que piensa gracias a la mente.

            Cada uno de esos cuerpos está evolucionando en cada vida y, aunque solo tengamos la conciencia de vigilia gracias a la conciencia interna y al trabajo interno que hicimos en el pasado, en un futuro la tendremos también en los mundos superiores utilizando el cuerpo que corresponda al plano donde nos encontremos. El cuerpo físico está compuesto de tres clases de materia; el cuerpo etérico está compuesto de cuatro éteres más sutiles aún que el estado gaseoso; el cuerpo de deseos está compuesto de siete grados de materia que van de la más grosera a la más espiritual en sentido de sentimientos, emociones y deseos;  la mente con la que razonamos está compuesta con cuatro grados de materia del Mundo del Pensamiento, quedando tres para el desarrollo futuro de la mente del propio Espíritu o mente abstracta. Todos estos cuerpos están evolucionando y se están perfeccionando para formar las tres Almas que se unirán al cosechador o Ego, después y en su momento se reabsorberá todo en el Espíritu individual y así seremos a imagen y semejanza de Dios gracias a que los poderes latentes en nosotros se habrán convertido en dinámicos.


            EL CUERPO FÍSICO

            El cuerpo físico es el cuerpo de materia más densa de los vehículos del Ego y es el más antiguo y más desarrollado de todos como resultado de la involución del Espíritu en la materia. Sin este cuerpo, los demás no podrían expresarse ni tampoco se habrían desarrollado puesto que este cuerpo es la base de los sentidos, del sistema nervioso y del cerebro. Por tanto, además de obtener unos resultados en cada vida gracias a este cuerpo, los otros también se desarrollan a través de él. Lo que decimos que es el ser humano es gracias a que los otros cuerpos superiores de materia más sutil le compenetran y se expresan como vitalidad, como deseos o emociones, y como mente. En el corazón se encuentra el Átomo Simiente, también llamado en la filosofía rosacruz el “Libro de Dios” porque es en ese átomo especial donde quedan grabadas las “películas” de todas nuestras vidas para que, después de la muerte, pueda extraerse el fruto de las mismas para unirlo a las anteriores en el Ego que también representa la conciencia. Este Átomo Simiente es el que emite la vibración correspondiente, según el desarrollo alcanzado por el hombre, para atraer y mantener unidos los átomos físicos que conforman el cuerpo.

            A su vez, la vida y forma del cuerpo físico dependen de un arquetipo creado en la región concreta del Mundo del Pensamiento, que es donde se crean todas las formas del mundo físico. Al igual que un inventor crea un arquetipo o modelo en su mente antes de construirlo físicamente, también el cuerpo físico del hombre está relacionado con dicho arquetipo de material mental hasta que llegue el momento de dejar el mundo físico. El arquetipo tiene una determinada vida y vibración que será en la que se basen lo Ángeles para crear el destino que nos corresponde y para dar forma al cuerpo físico, pero dejando siempre un libre albedrío para cambiar ciertos hechos. El momento de la muerte llega cuando ese arquetipo deja de vibrar porque se ha agotado su vitalidad y el hilo de vida se recoge hacia el Ego pasando por el Purgatorio y el Cielo. Del Átomo Simiente en el corazón sale un cordón etérico de color plata brillante compuesto de “éter reflector” que en el momento de la muerte se separa para que dé comienzo la grabación de la vida en el átomo simiente del cuerpo vital. El cordón plateado tiene tres trozos cada uno de ellos de materia de la que está compuesto el cuerpo al que están unidos. Así es que, el primer cordón va desde el corazón hasta el plexo solar donde está el átomo simiente del cuerpo etérico y es de materia etérica; el segundo va desde el plexo solar hasta la altura del hígado del cuerpo físico y es de materia de deseo; y el tercero va desde este último lugar hasta la cabeza y es de materia del Mundo del Pensamiento o mental. La ruptura del cordón en el corazón causa la muerte física pero siempre de acuerdo al arquetipo mencionado, en ese momento es cuando el cuarto éter del cuerpo vital llamado reflector hace de vía para llevarse la película que en el mundo de Deseos se revive de una forma más real, completa y consciente.

            Dice un axioma hermético que “Como es arriba es abajo”, o sea, como es y ocurre en el universo ocurre en el hombre. Ya hemos visto cómo el cuerpo físico está compenetrado por diferentes clases y grados de sutilidad de materia, vibración y conciencia, y que todos ocupan un mismo espacio. Puesto que la materia de cada uno de esos cuerpos está relacionada y pertenece a un mundo o región, quiere decir que los mundos también están compenetrados y que nosotros vivimos y evolucionamos en ellos por eso, desde el plano donde se sitúa el Ego, se producen los siguientes hechos para que podamos tener un cuerpo físico:

1º.- El Ego siente la necesidad de adquirir más y nuevas experiencias y prepara un nuevo renacimiento.
2º.- Con la ayuda de otros seres que evolucionan en el Mundo del Pensamiento, entre otros, se crea el arquetipo de vida que dará origen a los futuros cuerpos inferiores.
3º.- Se eligen las líneas generales o circunstancias especiales y necesarias que, como deudas y posibilidades, tendrá la vida futura. Hay que decir que estas líneas generales están basadas en el karma del individuo y que éste las elige con la conciencia que en ese momento y lugar tiene.
4º.- La vida del arquetipo se refleja en el Mundo del Pensamiento y de Deseos para despertar los átomos Simiente que atraerán la materia de las regiones que, de acuerdo a su evolución y a su futura vida, les corresponda para formar el cuerpo mental y de deseos.
5º.- Cuando se llega a la región etérica del mundo físico y con la ayuda de otros seres también se crea el molde etérico del cuerpo físico, lo depositan en el vientre de la madre a la vez que el Átomo simiente del cuerpo físico lo ponen los Ángeles en el espermatozoide que fecundará el óvulo de la madre.

Así se forma el cuerpo físico para nacer a los nueve meses a la vez que los otros cuerpos se van formando para nacer:
a) El cuerpo vital a los siete años.
b) El cuerpo de deseos a los catorce.
c) el cuerpo mental a los veintiuno.

Lo que expresamos en el cuerpo físico es el resultado de un trabajo interno, esto es, lo que captan los sentidos y el sistema nervioso pasa al cerebro y eso mismo lo recibe el cuerpo de deseos o emocional en forma de sensaciones e impactos que, a su vez, se comunican con la mente. Si no somos conscientes de ello es posible que reaccionemos instintiva o automáticamente sin razonar, pero si lo somos, lo más normal es que respondamos con un pensamiento que estimulará un deseo o emoción que, para terminar, se resumirá en unas palabras o en una acción. También puede ocurrir que lo que llegue del exterior estimule un deseo o sentimiento y pasemos a la acción directamente, o incluso que todo nos sea indiferente. Pero lo importante es saber que cuando se crea un hábito de comportamiento interno, por ejemplo estar casi siempre de mal humor, éste termina manifestándose en acciones o incluso en el rostro ¿y todo esto porqué? pues porque no nos observamos y no somos conscientes de nuestras reacciones y expresiones, y porque no hemos sabido utilizar a la mente para controlar los deseos, las emociones y el cuerpo físico.

También lo que hacemos con el cuerpo físico afecta a los cuerpos superiores, por ejemplo, la repetición de tomar alcohol se convierte en un hábito que se asienta en el cuerpo vital; esto repercute en el cuerpo de deseos que nos tienta para que sigamos bebiendo y, si no tenemos suficiente voluntad y no sabemos imponer la razón, ese hábito hará que el cuerpo físico enferme. Pero eso no es lo peor, como sabemos, los cuerpos superiores están compuestos de materia más sutil y no mueren con el cuerpo físico porque aun tienen que hacer un trabajo para extraer el fruto de las experiencias. Por tanto, después de la muerte del cuerpo físico seguimos teniendo deseos y emociones, así es que, el alcohólico sufrirá muchísimo porque tendrá el deseo de beber y no lo podrá hacer por no tener cuerpo físico. Las drogas y otros productos tóxicos afectan al sistema nervioso cerebro-espinal y, como éste es la base de la actividad, las drogas impedirán el funcionamiento haciendo que el Ego extraiga poco provecho de la vida. Esto, a su vez, creará unas deudas kármicas que se manifestarán como enfermedades o deficiencias físicas en la próxima vida. Por todo esto se recalca tantas veces en ocultismo la necesidad de gobernar los vehículos para discernir y crear buenos sentimientos y deseos a la vez que se cuida el cuerpo físico.

Francisco Nieto

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